viernes, 2 de septiembre de 2011

amanecer 7° parte

La línea de negrura avanzaba sobre mí a través de la niebla que me envolvía. Yo podía ver sus oscuros ojos rubí brillando con deseo, ansiosos por matar. Sus labios se retiraban por detrás de sus afilados, húmedos dientes- algo como un gruñido, como una sonrisa.Escuché al niño gimoteando detrás de mí pero no podía volverme hacia él. Aunque estaba desesperada por asegurarme de que estaba a salvo, no podía perder ni un instante en mirarle en ese momento.Ellos parecían fantasmas y estaban cerca, sus negras togas se inflaban suavemente con cada movimiento. Veia sus manos encrespadas en forma de garras huesudas y blanquecinas. Empezaron a distanciarse entre ellos, preparándose para venir desde todos los lados. Estábamos rodeados. Íbamos a morir.Y entonces, como la ardiente luz de un flash, toda la situación era diferente. Todavía nada había cambiado – todavía los Volturi avanzaban hacia nosotros, preparados para matarlos. Todo lo que había cambiado era como la escena me parecía a mí. De repente, tenía hambre de ellos, quería arremeter contra ellos. El pánico fue sustituido por sed de sangre cuando avancé hacia delante, con una sonrisa en mi cara y un gruñido saliendo a través de mis dientes descubiertos.Me incorporé de una sacudida. Estaba ardiendo. Mi pelo estaba enmarañado y lleno de sudor en las sienes y se enrollaba en mi cuello.Busqué a tientas en las templadas sábanas y las encontré vacías.“¿Edward?”Justo entonces, mis dedos se encontraron algo suave, plano y rígido. Un trozo de papel, doblado a la mitad. Cogí la nota y crucé la habitación para encender la luz.Estaba dirigida a la Señora Cullen.“Espero que no despiertes y te des cuenta de mi ausencia pero si eso pasa, vuelvo muy pronto. Sólo he ido a caza. Vuelve a dormir y allí estaré cuando vuelvas a despertarte. Te quiero”Suspiré. Habíamos estado allí sobre dos semanas así que debería haber esperado que tuviese que dejarme pero no lo había pensado en ningún momento. Parecíamos estar como si no existiese el tiempo, en un perfecto estado.Me sequé el sudor de mi frente. Estaba totalmente despejada aunque el reloj del tocador decía que no era más de la una. Sabía que no iba a poder dormirme otra vez con el calor y el bochorno que sentía. No mencionaré el hecho de que si apagaba la luz y cerraba los ojos estaba segura de que podría ver esas figuras negras merodeando en mi cabeza.Me levanté y paseé a través de la oscura casa, encendiendo las luces. Parecía tan grande y vacía sin Edward. Era diferente.Acabé en la cocina y decidí que lo mismo una buena comida era lo que yo necesitaba.Rebusqué en el frigorífico hasta que encontré todos los ingredientes para un pollo frito. El chisporroteo del pollo en la sartén era un agradable y dulce sonido; me sentía menos nerviosa mientras se llenase el silencio.Olía tan bien que empecé a comer directamente de la sartén, quemándome la lengua. Al quinto o sexto bocado se había enfriado lo suficiente para mi gusto. Mastiqué más despacio. ¿Había algo extraño en el sabor? Comprobé la carne y estaba blanca pero completamente hecha. Tomé otro bocado para probar. Ugh – definitivamente asqueroso. Salté para escupirlo en el fregadero. De repente, el olor de pollo y el aceite me parecía asqueroso. Cogí el plato entero y lo vacié en la basura, entonces abrí las ventanas para que saliese el olor. Una brisa helada entraba de fuera. Mi piel lo agradeció.Estaba tremendamente cansada pero no quería volver a la cálida habitación. Así que abrí más ventanas en la sala de la TV y me tumbé en el sofá que había debajo de ellas. Volví a ver la película que ya habíamos visto el otro día y rápidamente me quedé dormida con la canción del principio.Cuando abrí los ojos, el sol estaba en medio del cielo pero no fue la luz lo que me despertó. Eran unos gélidos brazos.Él puso una mano helada en mi frente. Era muy agradable. “¿Cómo te encuentras hoy?”Yo lo pensé un momento. Las nauseas habían desaparecido tan rápido como llegaron y me sentía como cualquier otra mañana. “Bastante normal. Un poquito hambrienta, solamente”Me hizo esperar una hora y beber un gran vaso de agua antes de que me friese unos huevos. Me sentía perfectamente normal solo un poco cansada por haberme levantado a medianoche. Puso la CNN – habíamos estado tan fuera de contacto que podría haber estallado la Tercera Guerra Mundial y no habernos enterado – y me dejé caer sobre sus rodillas.Me aburrí con las noticias y me giré para besarle. Como aquella mañana, un agudo dolor golpeó mi estómago cuando me moví. Me separé corriendo de él con mi mano tapando la boca. Sabía que no podría llegar al baño esta vez así que fui corriendo al fregadero de la cocina.Él me sujetó el pelo otra vez.“Quizás deberíamos volver a Rio a ver al médico” sugirió con preocupación mientras me enjuagaba la boca.Negué con la cabeza y me dirigí hacia el pasillo. Los médicos son sinónimo de agujas. “Estaré mucho mejor después de lavarme los dientes”.Cuando mi boca sabía mejor, busqué en mi maleta el pequeño kit de primeros auxilios que Alice había empaquetado para mi, lleno de cosas para humanos como vendas y analgésicos y mi objetivo ahora – Pepto-Bismol. Quizás podía calmar mi estómago y tranquilizar a Edward.Pero antes de que encontrase el Pepto, vi algo más que Alice había guardado para mí. Cogí la pequeña caja azul y la sostuve en mi mano durante un largo rato, olvidando todo lo demás.Entonces empecé a echar cuentas en mi cabeza. Una vez. Dos. Otra más.Un golpe me sobresaltó; la cajita cayó dentro de la maleta.“¿Estás bien?” preguntó Edward desde la puerta “¿Te encuentras mal otra vez?”“Sí y no” dije pero mi voz sonó ahogada.“Bella, ¿puedo entrar?” Estaba muy preocupado.“Vaa…vale”Entró y valoró mi situación, sentada entre el suelo y la maleta, y mi expresión pálida, mirando a un punto fijo. Él se sentó delante de mí, puso su mano en mi frente otra vez.“¿Qué va mal?”“¿Cuántos días han pasado desde la boda?” susurré.“Diecisiete” respondió automáticamente “Bella, ¿qué es lo que pasa?”Yo estaba contando otra vez. Estiré un dedo, avisándole de que esperase y musité los números para mí. Me había confundido sobre los días antes. Llevábamos allí más de lo que yo pensaba. Volví a empezar la cuenta de nuevo.“¡Bella!” cuchicheó con nerviosismo “Me vas a volver loco”Intenté tragar. No podía. Así que busqué en la maleta y revolví en ella hasta dar con la cajita azul de tampones de nuevo. Se la tendí en silencio.Él se puso frente a mí, confuso. “¿Qué? ¿Estás intentando hacerme creer que tu enfermedad es el síndrome premenstrual?”“No,” conseguí dejar de ahogarme. “No, Edward. Estoy intentando decirte que tengo un retraso de cinco días”La expresión de su cara no cambió. Era como si yo no hubiese hablado.“No creo que esto sea una mala digestión”No respondió. Parecía haberse vuelto una escultura.“Los sueños,” me susurré a mi misma demasiado bajo.“Dormir tanto. Los llantos. Toda esa comida. Oh. Oh. Oh”Edward parecía totalmente frío, como si nunca me pudiese ver más.Pensando, casi involuntariamente, mi mano volvió a caer hasta mi estómago.“Oh” musité de nuevo.Me tambaleé sobre mis pies, fuera del alcance de las manos inmóviles de Edward. No me había quitado los pantalones cortos de seda y la camisola desde que me había despertado. Me deshice de la tela azul y la sostuve encima de mi estómago.“Imposible” gemí.No tenía ninguna experiencia con embarazos ni bebes ni nada de ese mundo pero no era idiota. Había visto las suficientes películas y espectáculos de Tv como para saber que no era así cómo funcionaba. Sólo tenía un retraso de cinco días. Si estaba embarazada, mi cuerpo todavía no habría registrado el hecho. No podía tener náuseas por la mañana, no podía haber cambiado mis hábitos alimentarios o de sueño.Y, definitivamente, no podía tener un pequeño pero definido bulto entre mis caderas.Retorcí mi torso y sucesivamente, examiné desde cada ángulo, como si eso pudiese hacer desaparecer precisamente la correcta pista. Yo pasé mis dedos sobre el suave bulto, sorprendida por la roca dura que sentía debajo de mi piel.“Imposible” repetí porque, bulto o no bulto, periodo o no periodo (y no es que definitivamente no fuese a haber periodo aunque yo no me había retrasado ni una sola vez en mi vida), no había manera de que estuviese embarazada. La única persona con la que yo había tenido sexo era con un vampiro, podía asegurarlo.Un vampiro que, por cierto, estaba todavía congelado en el suelo sin dar muestras de irse a mover otra vez.Así que tenía que tener otra explicación. Algo que iba mal en mí. Una extraña enfermedad sudamericana con signos de embarazo, sólo que acelerados.Y entonces recordé algo – una mañana de búsqueda en Internet que parecía que había sido hacía una eternidad. Sentada en el viejo escritorio de mi cuarto en casa de Charlie con una gris luz pasando débilmente a través de la ventana, enfrente de mi viejo, destartalado ordenador, leyendo ávidamente una web llamada “Vampiros A-Z” Había sido menos de 24 horas después de que Jacob Black, hubiese pretendido entretenerme con las leyendas de Quileute, que él aún no creía y me hubiese dicho que Edward era un vampiro. Yo había echado un vistazo a las primeras entradas de la web que estaban dedicadas a los mitos vampíricos a lo largo del mundo. El filipino Dana, el hebrep Estrie, el romano Varacolaci, el Italiano Stregoni benefici, la actual leyenda basada en lo que mi nuevo suegro me había contado de los Volturi, (nada que yo supiera entonces). Yo le había prestado menos y menos atención a las historias que iban avanzando de forma imparable. Solamente recordaba muy poco de las últimas entradas. Ellas parecían como excusas fantasiosas para explicar las grandes tasas de mortalidad infantil y la infidelidad No cariño, yo no estaba siendo infiel. La sexy mujer que tú viste desnuda por la casa era un diabólico succubus. ¡Tengo suerte de haber escapado con vida! (por supuesto, con lo que yo sabía ahora sobre Tanya y sus hermanas, sospeché que alguna de esas excusas habían sido ciertas). Había una para las mujeres, también. ¿Cómo puedes acusarme de engañarte – solo porque hayas venido después de dos años de un viaje en el mar y esté embarazada? Fue un incubus. Él me hipnotizó con sus mágicos poderes de vampiro...Había sido parte de la definición de incubus – la habilidad de ser padres de niños con sus desafortunadas presas.Yo sacudí mi cabeza, aturdida. Pero…Pensé en Esme y en, especial, en Rosalie. Vampiras que no podían tener niños. Si fuese posible, Rosalie ya habría encontrado la manera de hacerlo. El mito de los incubus era una fábula.Excepto que… bien, había una diferencia. Por supuesto, Rosalie no podía concebir un hijo porque ella estaba paralizada en el estado que se pasa de humano a inhumano. Una total transformación. Y los cuerpos de las mujeres humanas tenían que cambiar para albergar un bebé. El constante cambio del ciclo menstrual y luego los grandes cambios necesarios para que el niño creciese… El cuerpo de Rosalie no podía cambiar.Pero el mío sí. El mío lo hacía. Toqué el bulto de mi estómago que no estaba el día anterior.Un hombre humano – bien, afortunadamente pueden funcionar desde la adolescencia a la muerte. Yo recordé una cuestión trivial, sacada de quien sabe dónde: Charlie Chaplin estába en sus setenta cuando fue padre de su hijo pequeño. Los hombres no tienen que portar bebés ni ciclos de fertilidad.Por supuesto, ¿cómo podía alguien saber si los vampiros pueden ser padres de niños cuando sus parejas no son capaces? ¿Qué vampiro de la tierra podría tener el control suficiente para probar la teoría con una mujer mortal? ¿O el deseo?Podía pensar en una única cosa.Parte de mi cabeza estaba clasificando hechos, memorias y especulaciones, mientras que la otra mitad – la que controlaba la habilidad de mover todos los músculos- estaba muy aturdida como para realizar actividad normal. Yo no podía mover mis labios para hablar aunque quería preguntarle a Edward que estaba pasando. Necesitaba volver dónde él estaba sentado, tocarlo, pero mi cuerpo no obedecía mis instrucciones. Únicamente podía observar mis asustados ojos en el espejo, mis dedos presionados contra el hinchazón de mi torso.Y entonces, como en mi intensa pesadilla de la pasada noche, la escena se había transformado de forma radical. Todo lo que yo veía en el espejo era totalmente diferente aunque nada en ese momento era diferente.Lo que hacía cambiar todo era un pequeño bulto, cubierto por mi mano – procedente del interior de mi cuerpo.En el mismo momento, el teléfono de Edward sonó, pidiendo respuesta. Ninguno nos movimos. Llamó una vez y otra. Yo intenté callarlo mientras presionaba los dedos en mi estómago, esperando. En el espejo mi expresión no era muy desconcertada- estaba asombrada en ese momento. Me acababa de dar cuenta cuando extrañas, silenciosas lágrimas empezaron a deslizarse por mies mejillas.El teléfono continuaba sonando. Yo deseé que Edward lo respondiese – estaba viviendo algo trascendental. Posiblemente, lo más trascendental de mi vida.
Ring! Ring! Ring!Finalmente, la irritación pudo con todo lo demás. Me agaché hacia Edwar – sentí que me movía con más cuidad, cien veces más consciente de cada emoción que sentía – rebusqué en sus bolsillos hasta que di con el teléfono. Había medio-esperado que él lo hubiera cogido y respondido pero estaba perfectamente inmóvil.Reconocí el numero y pude fácilmente adivinar porque estaba llamando.“Hola, Alice” dije. Mi voz no era mucho mejor que antes. Me aclaré la garganta.“¿Bella? ¿Bella, estás bien?”“Sí. Um. ¿Está ahí Carlisle?”“Está. ¿Cuál es el problema?”“No estoy… un uno por ciento…segura”“¿Está Edward también bien? Preguntó cautelosa. Ella dijo el nombre de Carlisle y entonces insistió.“¿Por qué no coge el teléfono?” dijo antes de que respondiese a la primera pregunta.“Bella, ¿qué está pasando? Yo solo vi…”“¿Qué es lo que viste?”Hubo un silencio. “Te paso a Carlisle” respondió por fín.Sentí como si me hubiesen inyectado agua helada en mis venas. Si Alice hubiera tenido una visión de mí con un niño de ojos verdes y cara angelical en mis brazos me hubiese respondido ¿verdad?Mientras esperaba a que Carlisle hablase, la visión que había imaginado para Alice bailó ante mis ojos. Un diminuto y precioso bebé, más hermoso que el chico de mi sueño – un pequeño Edward en mis brazos. Una oleada de calor recorrió mis venas, echando al hielo.“Bella, soy Carlisle. ¿Qué pasa?”“Yo…” No estaba segura de cómo responder. ¿Se reiría de mis conclusiones, me diría que estaba loca? ¿Estaba teniendo solo otro bonito sueño? “Estoy un poco preocupada por Edward… ¿Pueden los vampiros entrar en shock?”“ ¿Está herido?” la voz de Carlisle era, de repente, apremiante.“No, no” le aseguré. “Es sólo que ha tenido una sorpresa”“No entiendo, Bella”“Yo creo…bueno…yo creo que… quizás… puedo estar…” tomé una bocanada de aire “Embarazada”Como si me respondiese, noté otro golpecito en mi abdomen. Mi mano voló hacia mi estómago.Después de una pausa prolongada, Carlisle empezó con el procedimiento médico.“¿Cuál fue el último día de tu pasado ciclo menstrual?”“Dieciséis días antes de la boda” Hice la cuenta mentalmente para ser capaz de responder con certeza.“¿Cómo te sientes?”“Rara” le conté con la voz rota. Otro torrente de lágrimas se deslizaba por mis mejillas. “Va a parecer una locura – sé que es muy pronto para cualquier cosa de estas. Quizás estoy loca. Pero tengo sueños extraños y como todo el tiempo y lloro y vomito y….. yo noto algo que se mueve dentro de mí justo ahora”La cabeza de Edward se levantó.Suspiré aliviada.Edward levantó su mano hacia el teléfono, su cara blanca y dura.“Um, creo que Edward quiere hablar contigo”“Pásamelo” Carlisle dijo con voz tensa.No estaba muy segura de que Edward pudiese hablar pero puse el teléfono en su mano extendida.Presionó el teléfono contra su oreja “¿Es posible?” murmuró.Escuchó durante un rato, de pie sin ninguna expresión.“¿Y Bella?” preguntó. Su brazo osciló hacia mí mientras hablaba, poniéndome a su lado.Escuchó durante un tiempo que se me hizo eterno y entonces dijo “Sí, sí, lo haré”Retiró el teléfono de su oreja y presionó el botón de finalizar. Mejor ahora, marcó un nuevo número.“¿Qué dice Carlisle?” pregunté impacientemente.Edward respondió con una voz débil. “Piensa que estás embarazada”. Sus palabras me provocaron un cálido escalofrío en la espalda. El pequeño golpe latió dentro de mí.“¿A quién estás llamando ahora?” pregunté cuando se puso el teléfono a la oreja.“Al aeropuerto. Volvemos a casa”Edward estuvo al teléfono durante más de una hora sin respiro. Supuse que estaba consiguiendo nuestro vuelo a casa pero no podía estar segura porque él no estaba hablando en inglés. Sonaba como si estuviese discutiendo; él habló mucho a través de sus dientes.Mientras discutía, hacía la maleta. Él se movía por la habitación como un furioso tornado, destruyéndolo todo a su paso. Tiró algunas de mis ropas sobre la cama sin mirarlas así que acepté que era momento de vestirme. Continuaba con sus argumentaciones mientras me cambiaba, gesticulando con repentinos y agitados movimientos.Cuando no podía soportar la violenta energía que irradiaba, dejé la habitación silenciosamente. Su frenética conversación me provocaba dolor de estómago – no como el de la mañana, sólo incomodidad. Esperaría en algún lugar a que su mal humor pasase. No podía hablar a ese frío y enfadado que, sinceramente, me daba algo de miedo.De nuevo, acabé en la cocina. Había una bolsa de galletitas saladas en el armario. Empecé a masticarlas de forma ausente, frente a la ventana y las arena, las rocas, los árboles y el océano, todos brillando bajo el sol.Alguien me golpeo suavemente.“Lo sé” dije “Yo tampoco quiero irme”Estuve de pie en la ventana durante un rato pero el golpe no respondió.“No lo entiendo” susurré “¿Qué es lo malo que hay aquí?”Absolutamente sorprendente. Desconcertante. Pero, ¿malo?No¿Así que por qué Edward estaba tan furioso? Él era el único que había deseado tanto una boda precipitada.Intenté pensar alguna razón sobre eso.Quizás estaba tan confundido que quería ir a casa para que todo fuese bien. Querría que Carlisle me examinase, estar seguro que mi suposición era cierta. – aunque no tenía ninguna duda en ese aspecto. Probablemente ellos querrían resolver porque estaba ya tan embarazada, con el bulto y los golpecitos y todo lo demás. Eso no era normal.Una vez que pensé eso, yo estaba segura que lo sabía. Él debía estar preocupado por el bebé. No me había percatado de esto todavía. Mi cerebro trabajaba más lento que eso – estaba todavía maravillada por la escena que había imaginado antes: el pequeño bebe con los ojos de Edward- verdes, como si siguiesen siendo como cuando era humano- tumbado amorosamente y precioso en mis brazos. Esperaba que tuviera la cara exacta de Edward, sin rasgos de la mía.Era divertido como de repentina e importante esa visión había empezado a ser. Desde su primer pequeño golpe, el mundo entero se había movido. Donde antes había una sola cosa sin la que yo no podía vivir, ahora había dos. No había separación – mi amor no se rompería entre ellos ahora ni nada como eso. Era más como si mi corazón hubiese crecido, aumentado dos veces su talla en ese momento. Todos ese nuevo espacio ya estaba lleno. Este incremento casi me daba vertigo.Nunca había entendido realmente el dolor y resentimiento de Rosalie antes. Nunca me había imaginado a mí como madre, nunca quise eso. Había sido fácil prometer a Edward que no me preocupaba no tener niños por él porque realmente no quería. Niños, en su sentido abstracto, nunca me habían llamado. Parecían criaturas ruidosas, siempre empapados de algún tipo de suciedad. Nunca había tenido mucho que hacer con ellos. Cuando yo había soñado que Renée me diese un hermano siempre había imaginado un hermano mayor. Alguien que cuidase de mí y no al revés.Ese niño, el niño de Edward, era otra historia.Lo quería como el aire que respiraba. No era una elección- era una necesidad.Lo mismo solo tenía una mala imaginación. Lo mismo porqué yo no había sido capaz de imaginar que estaría casada hasta que ya lo estaba – incapaz de ver que yo desearía un bebé hasta que éste estuviese en camino.Cuando puse mi mano en mi estómago, esperando el próximo golpecito, las lágrimas corrían por mi cara otra vez.“¿Bella?”Me volví, cautelosa por el tono de su voz. Era tan frío, tan cuidadoso. Su cara era como su voz, vacía y dura.Y entonces vio que estaba llorando.“¡Bella!” Cruzó la habitación como un rayo y puso sus manos en mi cara.”¿Estás dolida?”“No, no…”Me puso contra su pecho. “No estés asustada. Estaremos en casa en dieciséis horas. Estarás bien. Carlisle estará preparado cuando lleguemos. Nosotros nos encargaremos de esto y tu estarás bien, estarás bien”“¿Encargaros de esto?¿Qué quieres decir?”Se apartó y me miro a los ojos “Vamos a sacar esa cosa de ti antes de que te haga daño. No tengas miedo. No voy a dejar que te haga daño”“¿Qué cosa?” - jadeéMiro bruscamente a otro lado, hacia la puerta de entrada.“¡Por los pelos!” Olvidé que le debía a Gustavo. Me libraré de él y volveré” Salió ocmo una flecha de la habitación.Me sujeté fuertemente a la encimera para sostenerme. Mis rodillas estaban temblando.Edward había llamado a mi golpecito cosa. Dijo que Carlisle me lo sacaría.“No” gemí.Había estado equivocada antes. No se preocupaba por el bebé en absoluto. Quería herirlo. La hermosa imagen en mi cabeza se sacudió fuertemente, convertida en algo siniestro. Mi precioso bebé llorando, mis débiles brazos no eran suficientes para protegerlo…¿Qué podía hacer? ¿Sería capaz de razonar con él?


AKI SEGUIMOS =D


“¿Que debía hacer si no podía? ¿Cómo explicaría Alice este extraño silencio en el teléfono?¿Era esto lo que ella había sembrado?” (se refiere a las tentadoras ropas ke había puesto en el equipaje) “¿Edward y Carlisle asesinando ese pálido niño perfecto antes de que pudiera vivir?”.“ No”, gemí de nuevo, con voz más fuerte, eso no podía ser, yo no lo permitiría “Escuche a Edward hablando, portugués de nuevo. Argumentando otra vez. Su voz se acerco, y escuche su exasperación, luego escuche otra voz, baja y tímida. La voz de una mujer.Él entro en la cocina, por delante de ella, y fue derecho hacía mí. limpio mis lagrimas desde mis mejillas y murmuro en mi oído su liviano pensamiento, con la línea de su boca rígida.“ ella insiste en dejar la comida que trajo, - hizo la cena para nosotros”. Si él hubiera sido menos tenso, menos furioso, yo sabia que habían cambiado sus ojos. “es una excusa – Ella quiere asegurarse de que no te he matado aún”. Su voz fue fría al final.Kaure dio nerviosamente la vuelta en la esquina con el plato en sus manos. Desee poder hablar portugués, o que mi español fuera menos rudimentario, así podría intentar dar las gracias a esa mujer quien había osado a la ira de un vampiro, solo para comprobar mi persona.Sus ojos se fijaron entre nosotros dos. Vi su medición en el color de mi cara, la humedad en mis ojos, con algo de brillo materno que no entendía, ella puso el plato en la encimera.A Edward algo se le quebró en él; Yo nunca le había escuchado antes.Se volvió a ir, y los giros de movimiento de su larga falda dejaron el olor de la comida en mi cara. Era tan fuerte –cebollas y pescado. Les di una mascada y los vomite por el fregadero. Sentí las manos de Edward en mi frente y cabeza, su suave aliento a través del gruñido en mis oídos. Sus manos desaparecieron por un segundo, y escuche el cierre del refrigerador. Misericordiosamente, el olor desapareció con el sonido, y las manos de Edward estaban enfriando mi húmeda cara de nuevo. Era siempre rápido.Enjuague mi boca en el llave mientras acariciaba los lados de mi cara. Eso era una pequeña tentativa para impulsarlo a mi vientre.Estás bien. Nosotros estamos bien, pensé había el bulto.Edward se envolvió en torno a mí, tirando de mí en sus brazos. Recosté mi cara en su hombro, mis manos instintivamente, se juntaron en mi estomago.Escuche un pequeño Oh y lo busqué.La mujer aún estaba ahí, dudando en el umbral con sus manos medias extendidas y estaba mirando por algún tipo de ayuda. Sus ojos se bloquearon en mi manos, saltones con la gran conmoción, su boca abierta de par en par.Luego Edward dijo oh ,también, y de repente le hizo frente a la cara de la mujer, empujando ligeramente detrás de mi su cuerpo. Sus brazos se envolvieron en mi torso, como celebrando en mi espalda.De repente, Kaure grito en voz alta – furiosamente, con sus intendibles ( se refiere a ke no se le entendía) palabras que cruzaron la habitación como cuchillos. Planto su diminuto puño en el aire y dio dos pasos hacia nosotros, agitándole a él. A pesar de su ferocidad, era fácil ver el terror en sus ojos.Edward se intensifico hacia ella, también, y me agarre a su brazo, asustada por la mujer.Pero cuando el interrumpió su invectiva, su voz me tomo por sorpresa, sobre todo tomando en cuenta la forma brusca que había sido ella cuando no estaba gritándole a él. Yo estaba fuera de la realidad ahora, estaba escrito. No solo que, pero el sonido era diferente, mas gutural (no se ke es , me pillo) lo peor había pasado. No pensé que estaba hablando portugués ya.Por un momento, la mujer fijo su vista en él maravillada, y luego sus ojos se redujeron ya que estaba desconcertada en la tela de juicio de la misma lengua exótica.Observe como aumentaba en su cara la tristeza y seriedad, y una vez que asintió. Ella dio rápido paso hacia atrás y salió.El debe de haber escuchado, insinuándome y descansando sus manos contra mis mejillas.Ella respondió airadamente una vez más, agitando sus manos acusadoras hacia él, y luego insinuándole a él. Cuando ella termino, El defendió de nuevo con el mismo tono, la voz de urgencia.Su expresión cambio - ella se fijo en él con dudas en el plano de su cara mientras hablaba, sus ojos en repetidas ocasiones destellaron en mi confusa cara. Él dejo de hablar, y ella parecía estar deliberando algo. Ella daba un paso hacia atrás y adelante entre nosotros dos, y luego, al parecer inconscientemente, dio un paso adelante.Ella hizo un movimiento con sus manos, haciendo una forma como un globo sobresaliendo fuera de su estomago. Fije la mirada - ¿Hacían sus leyendas del depredador bebedor de sangre incluir esto? ¿Podría posiblemente saber algo acerca de lo que estaba creciendo dentro de mí?Ella camino unos pasos adelante deliberadamente y esta vez hizo unas breves preguntas, que él respondió tenso. Luego él se convirtió en el autor de la pregunta- de una rápida consulta.Ella dudo y sacudió lentamente la cabeza. Cuando él hablo de nuevo, su voz era tan agonizante que lo mire en estado de shock. Su cara estaba dibujada con dolor.En respuesta, ella camino lentamente hacia adelante hasta que estuvo suficientemente cerca para colocar su pequeña mano en mi parte superior, siempre en mi estomago. Ella dijo una sola palabra en portugués.“Morte”, ella suspiro en silencio. Luego se volvió, sus hombros doblados como si la conversación tenia edades comprendidas para ella, y abandono la sala. YO sabia suficiente español para una sola palabra.Edward se inmovilizo de nuevo, deteniéndose después con la expresión de tortura fija en su rostro. Unos momentos después, escuche el motor del barco volviendo a vivir y luego desvanecerse en la distancia. Edward no se movió hasta que me dirigí hacia el baño. Luego su mano atrapo mi hombro.“¿Dónde vas? “ Su voz era un susurro de dolor.“A mi cepillarme los dientes de nuevo”.“No te preocupes sobre lo que ella dijo, son leyendas pero no son nada, antiguas mentiras para el buen entretenimiento”.“No entendí nada.” Le dije a él, pensé que no era del todo cierto. Como si pudiera descontar algo por que se trataba de una leyenda. Mi vida estaba rodeada de leyendas por todos lados. Todas ellas eran verdaderas.“Guardé tu cepillo de dientes, Voy a buscarlo”El se alejo de mí hacia la habitación. “¿Nos vamos luego?” Me contrestó después el.“Tan pronto como hayas terminado” El esperó a que terminara de lavarme los dientes para volver a guardarlo, con un ritmo silencioso alrededor del dormitorio. Se lo entregue cuando hube terminado.“llevaré los bolsos hacia el bote”.“Edward-“Él se volvió hacia atrás. “¿si?Dudé, intentando pensar en un cierta forma de obtener unos pocos segundos en solitario. “¿Podrías tu…. Guardar algo de comida? Tu sabes, en caso de que me de hambre de nuevo.“Por supuesto” dijo, sus ojos de repente se volvieron suaves. “No te preocupes de nada. Iremos donde Carlisle en unas horas, de verdad. Tenemos que hacerlo lo más pronto”Asentí, no confiando en mi voz.Dio la vuelta y abandono la habitación, con una gran maleta en cada mano.Me relaje y saque el teléfono que el había dejado en la encimera. Era muy raro en él olvidar las cosas- Olvidar que Gustavo estaba llegando, A salir sin su teléfono y estar mintiendo aquí. Él estaba tan estresado, era apenas el mismo.Volví de mis pensamientos y busque los números programados. Me alegraba de que hubiera apagado el sonido, por el miedo a que me descubriera. ¿Estaría ahora en el barco? ¿ o ya estaba regresando? ¿Me escucharía susurrando desde la cocina?Busque el numero que quería, uno al que nunca antes había llamado en mi vida. Presione el botón “llamar” y cruce mis dedos.
- Hola? – su voz sonó como campanas de viento al atender.
- Rosalie? – susurré
– Soy Bella. Por favor. Tienes que ayudarme

amanecer 6° parte

Mi entretenimiento se convirtió en la prioridad número uno en Isla Esme.Hicimos snorkel (bueno, yo hice snorkel, mientras él alardeaba de su capacidad de aguantar sin oxígeno indefinidamente), exploramos la pequeña jungla que rodeaba el pico de roca. Visitamos a los loros que habitaban en la pajarera que había en la zona sur de la isla, vimos la puesta de sol en la cala pedregosa que había al oeste, nadamos con los delfines que jugaban en las cálidas y poco profundas aguas. O al menos yo lo hice: cuando Edward estaba en el agua, los delfines desparecían como si hubiese un tiburón cerca.Sabía lo que estaba tramando. Intentaba mantenerme ocupada, distraída, para que no le fastidiase con el tema del sexo.Cada vez que intentaba sugerir que descansáramos un poco viendo uno de los millones de DVD que había bajo la televisión de plasma, me atraía fuera de la casa con palabras mágicas como arrecifes de coral o cuevas submarinas o tortugas acuáticas.Nos pasábamos el día sin parar, en marcha, para que cuando el sol se ponía yo estuviera famélica y exhausta.Cada noche, me desvanecía sobre el plato en cuanto terminaba de cenar. De hecho, en una ocasión me quedé dormida sobre la mesa y tuvo que llevarme a la cama.En parte, porque Edward siempre preparaba demasiada comida, pero yo estaba tan hambrienta después de nadar y escalar durante todo el día que me lo comía casi todo.Y después, llena y desfallecida, casi no podía mantener los ojos abiertos.Todo parte del plan, sin duda.La extenuación no ayudaba mucho con mis intentos de seducción, pero no me rendía.Lo intenté razonando, suplicando y refunfuñando, sin resultado.Normalmente estaba inconsciente antes de poder defender mi caso. Y después, mis sueños parecían tan reales –principalmente pesadillas, que parecían más reales debido a los colores brillantes de la isla, supuse – que me despertaba cansada sin importar cuanto tiempo dormía.Más o menos una semana después de haber llegado a la isla, intenté llegar a un acuerdo. Nos había funcionado en el pasado.Ahora dormía en la habitación azul. El equipo de limpieza no llegaría hasta el día siguiente, así que la habitación blanca aún estaba cubierta por una alfombra de plumas.La habitación azul era más pequeña, y la cama, de unas proporciones más razonables.Las paredes eran oscuras, con paneles de teca, y todos los accesorios eran de lujosa seda azul.Había empezado a ponerme algunas cosas de la colección de lencería de Alice, para dormir por las noches, que no eran tan reveladoras comparadas con los diminutos bikinis que había puesto en mi equipaje. Me preguntaba si había tenido una visión de por que yo querría tales cosas, y después me estremecí, avergonzada por aquel pensamiento.Empecé despacio, con inocentes satenes de color marfil, preocupada por el hecho de que dejar mucha piel al descubierto tuviera el efecto opuesto al deseado, pero dispuesta a probar lo que hiciese falta.Edward pareció no notar nada, como si yo llevara puesta una de las viejas y andrajosas sudaderas que solía ponerme en casa.Los moratones estaban mucho mejor, poniéndose amarillos en algunas zonas, y desapareciendo completamente en otras, así que esa noche elegí una de las piezas más aterradoras y me la puse en el baño. Era negro, de encaje, y daba vergüenza mirarlo incluso cuando no lo llevabas puesto. Tuve cuidado de no mirarme en el espejo antes de volver a la habitación. No quería perder los nervios.Tuve la satisfacción de ver cómo los ojos casi se le salían de las cuencas, justo un segundo antes de que consiguiera controlar su expresión.– ¿Qué te parece? –pregunte, dando vueltas para que pudiera verme desde todos los ángulos.Se aclaró la garganta.–Estás muy guapa. Como siempre.–Gracias –dije, agriamente.Estaba demasiado cansada como para evitar subirme rápidamente a la suave cama.Puso sus brazos alrededor de mí y me acercó a su pecho, pero esto era rutinario, porque hacía demasiado calor como para que yo consiguiese dormir sin tener su frío cuerpo cerca.–Te propongo un trato – dije, medio dormida.–No voy a hacer ningún trato contigo –contestó.–Ni siquiera has escuchado lo que te voy a ofrecer.–No importa.Suspiré.– ¡Maldición! De verdad quería… bueno.Puso los ojos en blanco.Cerré los míos, dejando allí el cebo. Bostecé.Sólo le llevó un minuto, no lo suficiente como para que yo me quedara colgada.–De acuerdo. ¿Qué es lo que quieres?Rechiné los dientes por un momento, luchando contra una sonrisa. Si había algo que él no podía resistir, era la oportunidad de darme algo.–Bueno… estaba pensando que todo el rollo de Darthmouth era supuestamente una coartada, pero sinceramente, un semestre en la universidad probablemente no me mataría –dije, repitiendo sus propias palabras de hacía tiempo, cuando trataba de convencerme de que olvidara mi conversión en vampiro. –Apuesto a que Charlie se emocionaría con las historias de Darthmouth. Por supuesto, podría ser embarazoso si no consigo seguir el ritmo de esos cerebritos. De todas formas… dieciocho, diecinueve… No es que haya gran diferencia. No es como si me fueran a salir patas de gallo el próximo año.Se quedó en silencio un momento, después, en voz baja dijo:–Lo harías. Permanecerías humana.Me mordí la lengua, dejando que asumiera la oferta.– ¿Por qué me haces esto? –dijo entre dientes, repentinamente enfadado – ¿No es ya bastante duro sin todo esto? – Agarró un puñado de encaje que estaba embarullado sobre mi muslo. Por un momento, pensé que lo iba a romper por la costura. Pero su mano se relajó. –No importa. No voy a hacer ningún trato contigo.–Quiero ir a la universidad.–No, no quieres. Y no hay nada que merezca tanto la pena como para arriesgar tu vida otra vez, como para que te haga daño.–Pero quiero ir a la universidad. Bueno, no es la universidad en si lo que quiero, pero quiero ser humana durante un tiempo más.Cerró los ojos y expiro aire por la nariz.–Me estás volviendo loco, Bella. ¿No hemos tenido esta discusión un millón de veces, y siempre suplicabas que te convirtiera sin demora?–Si, pero… bueno, tengo una razón para querer ser humana que antes no tenía.– ¿Y qué razón es?–Adivina… –dije, arrastrándome sobre las almohadas para besarle.Me devolvió el beso, pero no de una forma que me hiciese intuir que estaba ganando. Era más bien como si tratara de no herir mis sentimientos; completamente, exasperantemente manteniendo el control de si mismo.Suavemente, me aparto después de un momento, y me acunó contra su pecho.–Eres demasiado humana, Bella. Te controlan las hormonas – rió.–Esa es la cuestión, Edward. Me gusta esta parte de ser humana. No quiero dejarlo todavía. No quiero esperar durante años de ser una neófita loca por la sangre para que sólo parte de todo esto vuelva a mí.Yo bostecé, y él sonrió.–Estás cansada. Duerme, amor. –Empezó a tararear la nana que había compuesto para mí cuando nos conocimos.–Me pregunto por que estaré tan cansada – murmuré sarcásticamente –No puede ser parte de tu plan, ni nada.Rió y después volvió a tararear.–Con todo lo cansada que estoy, cualquiera diría que podría dormir bien.La canción cesó. –Has estado durmiendo como un tronco, Bella. No has dicho ni una sóla palabra en sueños desde que llegamos aquí. Si no fuera por los ronquidos, me preocuparía que te hubieras quedado en coma.Ignoré la pulla de los ronquidos, yo no roncaba.– ¿No he estado dando vueltas en la cama? Es raro. Normalmente me retuerzo mucho cuando tengo pesadillas. Y grito.– ¿Has estado teniendo pesadillas?–Y muy vívidas. Me dejan agotada –bostecé –No puedo creer que no haya estado farfullando todas las noches.– ¿Pesadillas sobre qué?–Sobre muchas cosas diferentes… pero a la vez iguales, ¿sabes? Por los colores.– ¿Colores?–Todo es muy brillante, y real. Normalmente, cuando sueño, sé que estoy soñando. Pero con éstas, no sé que estoy durmiendo, y eso las hace más aterradoras.Sonó inquieto cuando volvió a hablar.– ¿Qué es lo que te da tanto miedo?Me estremecí ligeramente.–Sobre todo…– ¿Sobre todo…? –apuntó.No sabía por qué, pero no quería decirle nada sobre el niño de mis pesadillas. Había algo… privado acerca de aquel horror en particular. Así que, en vez de darle una descripción completa, le di sólo uno de los elementos.–Los Vulturi –susurré.Me estrechó con más fuerza.–No nos van a molestar nunca más. Vas a ser inmortal muy pronto, así que no tendrán razones para ello.Dejé que me reconfortara, sintiéndome un poco culpable de que lo hubiera malinterpretado. Las pesadillas no eran así exactamente.No era que tuviese miedo por mí, tenía miedo por el niño.No era el mismo niño del primer sueño, aquel niño vampiro con los ojos de un rojo sangre que se sentaba sobre una pila de cadáveres de mis seres queridos. Éste niño con el que había soñado cuatro veces durante la semana pasada, era definitivamente humano.Sus mejillas estaban sonrojadas, y sus enormes ojos eran de un suave color verde.Pero tal y como hacía el otro niño, se estremecía de miedo y desesperación mientras los Vulturi se acercaban a nosostros.En este sueño, que era nuevo y viejo a la vez, yo simplemente tenía que proteger a ese niño. No había otra opción, y al mismo tiempo, sabía que no lo conseguiría.Vio la desolación pintada en mi cara.– ¿Qué puedo hacer para ayudar?Negué con la cabeza. –Son sólo sueños, Edward.– ¿Quieres que cante para ti? Cantaré toda la noche si eso sirve para mantener los malos sueños lejos.–No todos son malos. Algunos son bonitos… Muy… coloridos. Bajo el agua, con los peces y los corales. Parece que está sucediendo de verdad, como si no estuviera soñando. Puede que la isla sea el problema. Todo es demasiado brillante aquí.– ¿Quieres volver a casa?–No, no. Todavía no. ¿No podemos quedarnos un poco más?–Podemos quedarnos tanto tiempo como quieras, Bella –me prometió.– ¿Cuándo empieza el semestre? No presté demasiada atención.Suspiró. Puede que empezara a canturrear de nuevo, pero, antes de que pudiera estar segura, ya estaba ida.Más tarde, cuando desperté en la oscuridad, fue con un susto.El sueño había sido muy real… vívido, sensorial…Grité, desorientada en la habitación oscura. Sólo un segundo antes, parecía que estaba bajo la brillante luz del sol.– ¿Bella? –susurró Edward, con su brazos alrededor mío, sacudiéndome suavemente. – ¿Estás bien, cariño?Emití un grito ahogado, de nuevo. Sólo un sueño. No era real. Para mi completo asombro, las lágrimas caían de mis ojos sin previo aviso, resbalando por mi cara.– ¡Bella! –dijo en voz alta, ahora alarmado. – ¿Qué pasa?Limpió con sus dedos fríos y frenéticos las lágrimas que me resbalaban por las mejillas, pero otras las sustituyeron.–Sólo era un sueño.No pude contener el sollozo que rompió mi voz. Las insensibles lágrimas eran molestas, pero no pude controlar la asombrosa pena que me oprimía. Quería desesperadamente que el sueño fuese real.–Todo está bien, amor, estás a salvo. Estoy aquí –me acunó adelante y atrás, demasiado rápido para que consiguiera calmarme – ¿Has tenido otra pesadilla? No era real, no era real.–No era una pesadilla –sacudí la cabeza frotándome los ojos con el dorso de la mano –Era un buen sueño –mi voz se quebró de nuevo.–Entonces ¿por qué lloras? –preguntó, desconcertado.–Porque he despertado. –gemí, rodeando su cuello con mis brazos, y sollozando contra su garganta.Se rió de mi lógica, pero el sonido fue tenso por la preocupación.–No pasa nada, Bella. Respira hondo.–Era muy real. –lloré – Quiero que sea real.–Cuéntamelo –me urgió –Tal vez eso ayude.–Estábamos en la playa… –me aparté, para mirar con los ojos llenos de lágrimas su ansiosa cara de ángel, borrosa en la oscuridad.Le miré melancólicamente, hasta que la irracional pena empezó a desvanecerse.– ¿Y...? –me apremió.Pestañeé para que las lágrimas salieran de mis ojos llorosos.–Oh, Edward…–Cuéntame, Bella…–suplicó, con ojos preocupados por el dolor que sonada en mi voz.Pero no pude. En vez de eso, rodeé de nuevo su cuello con mis brazos y mi boca se poso febrilmente sobre la suya.No era deseo, era necesidad, tanta que dolía.Su respuesta fue instantánea, pero pronto fue seguida por su rechazo.Forcejeó conmigo tan delicadamente como pudo, sorprendido, apartándome mientras me sujetaba por los hombros.–No, Bella –insistió, mirándome preocupado, como si pensara que yo había perdido la razón.Dejé caer los brazos, derrotada, las extrañas lágrimas cayendo de nuevo en torrente por mi cara, con un sollozo creciendo más y más en mi garganta.Él tenía razón, debía estar loca.Me miró, con ojos confundidos y llenos de angustia.–Lo s-s-s-siento… –farfullé.Me acercó a él de nuevo, abrazándome estrechamente contra su pecho de mármol.–No puedo Bella, no puedo –dijo con un agónico gemido.–Por favor…–dije, mi ruego sonó apagado contra su piel –Por favor, Edward.No podría decir si las lágrimas que hacían temblar mi voz le conmovieron, si fue que no estaba preparado para manejar mi repentino ataque, o si su necesidad era tan insoportable como la mía en aquel momento.Pero cualquiera que fuera la razón, el caso es que acercó sus labios a los míos, rindiéndose con un gruñido.Retomamos las cosas justo donde se habían quedado en mi sueño.Me quedé muy quieta cuando desperté a la mañana siguiente, intentando mantener el ritmo de mi respiración. Tenía miedo de abrir los ojos.Estaba acostada a través del pecho de Edward, pero el estaba muy quieto y sus brazos no me rodeaban. Eso era mala señal. Tenía miedo de reconocer que estaba despierta y enfrentarme a su ira, estuviese a quien estuviese dirigida aquel día.Con cuidado, eché un vistazo a través de mis pestañas. Estaba mirando hacia arriba, al oscuro techo, con los brazos detrás de la cabeza. Me incorporé sobre mi hombro para poder verle la cara mejor. Su expresión era suave, sin emociones.– ¿Estoy metida en un lío? –pregunté con una suave vocecilla.–En uno bien grande. –dijo, pero volvió la cabeza y me dedicó una sonrisita de suficiencia.Suspiré con alivio. –Lo siento…–dije –no pretendía… Bueno, no se exactamente que me pasó anoche –sacudí la cabeza al recordar esas lágrimas irracionales, el aplastante dolor.–No llegaste a contarme de que iba tu sueño.–Supongo que no… pero más o menos te mostré de que iba. –dije con una risita nerviosa.–Oh –dijo. Sus ojos se ensancharon y luego los entrecerró –Interesante…–Era un sueño muy bueno –murmuré. Como no hizo ningún comentario, pasados unos segundos pregunté – ¿Estoy perdonada?–Me lo estoy pensando.Me senté, dispuesta a examinar mi cuerpo, aunque de todas formas no parecía haber plumas a mi alrededor. Pero cuando me moví, una extraña sacudida de vértigo me recorrió. Me tambaleé y caí de espaldas sobre las almohadas.–Whoa… un mareo.Sus brazos me rodearon entonces.–Has dormido mucho, doce horas.– ¿Doce? –que raro.Me eché una ojeada a mi misma mientras hablaba, intentando no llamar la atención.Parecía estar bien. Los moratones de mis brazos seguían siendo los de la semana pasada, casi amarillos. Me estiré, haciendo un experimento, y también me sentía bien. Bueno, más que bien, la verdad.– ¿Está todo lo del inventario?Asentí tímidamente. –Parece que todas las almohadas han sobrevivido.–Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de tu… ehm… camisón. –inclinó la cabeza hacia los pies de la cama, donde trozos de encaje negro estaban esparcidos sobre las sábanas de seda.–Vaya… ese me gustaba –dije.–A mi también.– ¿Hay más bajas? –pregunté tímidamente.–Voy a tener que comprarle a Esme una cama nueva –confesó, mirando por encima del hombro. Seguí su mirada y me sorprendí al ver que grandes trozos de madera parecían haber sido arrancados de la parte izquierda del cabecero.–Hmm – fruncí el ceño –Cualquiera pensaría que yo tendría que haber oído eso.–Parece ser que no eres nada observadora cuando tu atención está puesta en otras cosas.–Estaba un poco absorta –admití, sonrojándome.Tocó mi ardiente mejilla y suspiró.–Voy a echar de menos esto, mucho.Le miré a la cara, buscando signos de de la ira o el remordimiento que tanto temía.A su vez, él me miró, con apariencia tranquila pero ilegible.– ¿Qué tal estás?Se rió.– ¿Qué? –pregunté.–Pareces sentirte culpable, como si hubieses cometido un crimen.–Me siento culpable.–Sedujiste a tu demasiado dispuesto marido. No es un pecado capital.Parecía estar bromeando. Mis mejillas se pusieron aún más rojas.–La palabra seducción implica cierta cantidad de premeditación.–Puede que esa no fuera la palabra apropiada –concedió.– ¿No estás enfadado?Sonrió apesadumbrado–No estoy enfadado.– ¿Por qué?–Bueno… –hizo una pausa –No te he hecho daño, al menos. Esta vez fue más fácil controlarme, canalizar mis excesos –sus ojos volaron hacia el destrozado cabecero –Tal vez porque tenía una ligera idea de que esperar.Una sonrisa llena de esperanza se extendió por mi cara.–Te dije que era cuestión de práctica.Puso los ojos en blanco. Mi estómago rugió y el se rió.– ¿Hora de desayunar para los humanos? –preguntó.–Por favor –dije, saltando de la cama. Pero me moví demasiado rápido y me tambaleé como una borracha para recuperar el equilibrio. Me sujetó antes de que estampase contra la cómoda.– ¿Estás bien?–Si en mi próxima vida no tengo mejor sentido del equilibrio, pediré un reembolso.Esa mañana cociné yo. Freí unos huevos, demasiado hambrienta para preparar cualquier cosa más elaborada. Impaciente, los puse en el plato solo unos minutos después.– ¿Desde cuando comes huevos con la yema casi cruda?–Desde ahora.– ¿Sabes cuantos huevos has comido sólo durante la semana pasada? –cogió el cubo de la basura de debajo del fregadero. Estaba lleno de hueveras de cartón azul.–Que raro –dijo después de tragar un bocado que quemaba –Este sitio está cambiando mi apetito –y mis sueños, y mi ya dudoso sentido del equilibrio –Pero me gusta estar aquí. Aunque tendremos que irnos pronto, ¿no?, para llegar a Dartmouth a tiempo. Wow, si hasta tenemos que encontrar un sitio para vivir y todo…Se sentó a mi lado.–Puedes dejar ya de fingir acerca de la universidad, ahora que ya conseguiste lo que querías. Y no habíamos llegado a ningún acuerdo, así que no hay nada que te ate.Resoplé.–No estaba fingiendo, Edward. No me paso el día tramando cosas, como alguien que conozco. ¿Qué podemos hacer para agotar hoy a Bella? –dije, en una pobre imitación de su voz. Se rió, sin sentirse avergonzado –De verdad que quiero un poco más de tiempo como humana –me incliné para acariciar su pecho desnudo. –Aún no he tenido suficiente.Me dirigió una mirada dubitativa.– ¿De esto? –pregunto, cogiendo mi mano y moviéndola hacia su bajo vientre. – ¿El sexo ha sido la clave todo este tiempo? –Puso los ojos en blanco – ¿Por qué no pensé en ello antes? –dijo sarcásticamente –Me hubiese ahorrado unas cuantas discusiones.–Si, probablemente –reí.–Eres demasiado humana –dijo otra vez.–Lo sé.El principio de una sonrisa tiró de las comisuras de sus labios hacia arriba.–Así que... ¿vamos a ir a Dartmouth? ¿En serio?–Probablemente me echaran después del primer trimestre.–Seré tu tutor – su sonrisa era evidente ahora –Te va a encantar la universidad.– ¿Crees que podremos encontrar un apartamento a estas alturas?Hizo una mueca de culpabilidad.–Bueno… la verdad es que… ya tenemos una casa allí. Sólo por si acaso, ya sabes.– ¿Has comprado una casa?– Las propiedades inmobiliarias son buenas inversiones.Levanté una ceja y lo dejé pasar–Así que estamos listos para ir.–Tendré que preguntar si podemos quedarnos tu coche “antes de” durante un tiempo más.–Si, que el cielo no permita que no me encuentre protegida contra tanques.Sonrió burlonamente.– ¿Cuánto tiempo nos podemos quedar? –pregunté.–Vamos bien de tiempo. Unas semanas más, si quieres. Y así podríamos visitar a Charlie antes de irnos a New Hampshire. Podríamos pasar las navidades con Renee…Sus palabras pintaron un futuro inmediato de lo más feliz. Un futuro libre de dolor para todos los involucrados. El “cajón” de Jacob, de todo menos olvidado, resonó, y retoqué el pensamiento. Casi para todos los involucrados.No se estaba poniendo nada fácil. Ahora que había descubierto exactamente lo bueno que podía llegar a ser humana, era tentador dejar que mis planes fueran a la deriva.Dieciocho o diecinueve, diecinueve o veinte. ¿De verdad importaba tanto? Y ser humana junto a Edward… La decisión se tornaba cada vez más delicada.–Unas semanas más –acordé. Y después, porque el tiempo nunca parecía suficiente, añadí –Y estaba pensando… ¿te acuerdas de lo que decía sobre la práctica?Edward rió.– ¿Puedes esperar un momento? Oigo un barco, los de la limpieza deben estar aquí.Quería que esperase un momento. ¿Significaba eso que no me iba a dar más problemas sobre las “prácticas”? Sonreí.–Deja que le explique a Gustavo el desastre de la habitación blanca, y después podemos salir. Hay un lugar en la jungla, en el sur...–No quiero salir. Hoy no pienso caminar por toda la isla. Quiero quedarme aquí y ver una película.Apretó los labios, tratando de no reírse de mi tono contrariado.–Vale, como prefieras. ¿Por qué no eliges una mientras voy a abrir la puerta?–No he oído a nadie picar.Movió la cabeza a un lado, escuchando atentamente, y, medio segundo más tarde, un tímido repiqueteo sonó en la puerta. Sonrió burlonamente y se dirigió al pasillo.Recorrí con la mirada la estantería que había bajo la televisión, mirando los títulos. No era fácil decidir por dónde empezar, tenían más DVDs que en un videoclub.Puede oír la grave y aterciopelada voz de Edward mientras se acercaba por el pasillo, conversando fluidamente en lo que pensé debía ser un perfecto portugués. Otra voz, más áspera, respondía en la misma lengua.Edward los acompaño a la habitación, apuntado hacia la cocina de camino allí. Los dos brasileños parecían increíblemente bajos y morenos a su lado. Uno de ellos era un hombre grueso, y la otra una mujer delgada, ambos con las caras surcadas de arrugas.Edward me señaló con una sonrisa llena de orgullo, y oí mi nombre mezclado entre una ráfaga de palabras raras.Me ruboricé un poco al pensar en el desastre que pronto iban a encontrar en la habitación blanca. El hombre me sonrió educadamente.Pero la menuda mujer de piel color café no sonrió. Me miró con una mezcla de horror, preocupación, y sobre todo, miedo. Antes de que yo pudiera reaccionar, Edward le hizo un gesto para que le siguieran hacia el “gallinero”, y se fueron.Cuando volvió estaba solo. Caminó rápidamente hacia mí y me envolvió con sus brazos.– ¿Qué pasa con ella? –susurré con urgencia, recordando su expresión de pánico.Edward se encogió de hombros, no parecía preocupado.–Kaure es mitad india, de la tribu Takuma. Fue educada para ser supersticiosa, o también se podría decir para que fuera más cauta, al menos más que aquellos que viven en el mundo moderno. Sospecha lo que soy, o casi –todavía no sonaba preocupado –Aquí tienen sus propias leyendas. El Libishomen, un demonio que bebe sangre, y se alimenta en exclusiva de mujeres hermosas.Me lanzó una mirada lasciva.¿Sólo de mujeres hermosas? Bueno, eso era halagador.–Parecía aterrorizada –dije.–Y lo está. Pero principalmente está preocupada por ti.– ¿Por mí?–Tiene miedo por que te tengo aquí conmigo, a solas –Ahogó una risita, y clavó la mirada e la estantería –Bueno, ¿Por qué no escoges algo para ver? Eso es algo humano y aceptable.–Si, estoy segura de que una película la convencerá de que eres humano –reí, y me puse de puntillas para rodearle el cuello con los brazos.Él se agachó para que pudiera besarle, y después sus brazos se apretaron alrededor de mí, levantándome del suelo para no estar doblado.–Película, pfelicula –murmuré, mientras sus labios se desplazaban hacia mi garganta y yo enterraba los dedos en su cabello broncíneo.Entonces oí un grito ahogado, y el me soltó de repente.Kaure estaba congelada en el pasillo, con los cabellos negros llenos de plumas, más plumas dentro de una bolsa que sujetaba entre los brazos, y una expresión de terror en su cara.Me miró fijamente, con los ojos desorbitados. Yo me sonrojé y miré al suelo.Entonces, recuperó la compostura y murmuró algo que, incluso en otro idioma, era claramente una disculpa. Edward sonrió y contestó en tono amistoso. Apartó los ojos de nosotros y siguió caminando por el pasillo.– ¿Estaba pensando lo que pienso que estaba pensando?Se rió de mi enrevesada frase.–Si.–Esta –dije, estirándome para coger una película al azar –Ponla, y podemos fingir que la estamos viendo.Era un viejo musical lleno de caras sonrientes y vestidos vaporosos.–Muy “luna de miel” –aprobó Edward.Mientras los actores bailaban en la pantalla una alegre canción introductoria, yo me repantigué en el sofá, acurrucándome entre los brazos de Edward.– ¿Vamos a volver a la habitación blanca? –pregunté distraídamente.–No sé… Ya he destrozado el cabecero de la otra cama, sin posibilidad de reparación alguna. Puede que, si limitamos la destrucción a una sola zona de la casa, Esme vuelva a invitarnos algún día.Sonreí abiertamente.– ¿Así que va a haber más destrucción?Se rió de mi cara.–Creo que sería más seguro si es algo premeditado, en vez de esperar a que me ataques otra vez.–Eso es sólo una cuestión de tiempo –admití, pero ya sentía el pulso desatado en las venas.– ¿Tienes algún problema de corazón?–Nop. Estoy sana como un caballo –hice una pausa – ¿Querías ir a hacer un reconocimiento de la zona de demolición ahora?–Sería más educado esperar a estar solos. Puede que tú no te enteres cuando rompo los muebles, pero a ellos probablemente les daría un buen susto.De verdad, yo ya había olvidado la presencia de gente en la otra habitación.–Es verdad. Mierda.Gustavo y Kaure se movían silenciosamente por la casa, mientras yo esperaba impacientemente a que terminaran, intentando prestar atención al “felices para siempre” que se desarrollaba en la pantalla.Me estaba quedando dormida (a pesar de que Edward dijo que había dormido gran parte del día) cuando una voz áspera me sobresaltó.Edward se incorporó, manteniéndome acurrucada contra él, y contestó a Gustavo en fluido portugués. Gustavo asintió, y camino silenciosamente hacia la puerta.–Ya han terminado.–O sea, qué ¿ahora estamos solos?– ¿Qué tal si comes primero? –sugirió.Me mordí el labio, dividida por el dilema. Tenía mucha hambre.Con una sonrisa, tomó mi mano y me llevó hasta la cocina.Conocía las expresiones de mi cara tan bien, que no importaba que no pudiese leer mi mente.–Esto se me está yendo de las manos –me quejé, cuando por fin me sentí llena.– ¿Quieres ir esta tarde a nadar con los delfines? ¿Para quemar las calorías? –preguntó.–Tal vez más tarde. Tengo otra idea para quemar calorías.– ¿Si? ¿Y que es?–Bueno… todavía queda un gran trozo de cabecero en la cama…No pude terminar. Ya me había cogido entre sus brazos, y sus labios silenciaron los míos mientras me llevaba a la habitación azul con inhumana velocidad.

amanecer 5° parte

No podía oir el sonido de mis pisadas mientras caminaba por la orilla del agua, pero adiviné que él sí que podría. Edward no se dio la vuelta. Dejé que las apacibles elevaciones rompieran contra los dedos de mis pies. Y encontré que él se encontraba agusto con la temperatura. Estaba templada (o caliente), como la del agua del baño o la ducha. Empecé a andar cuidadosamente a través del fondo invisible del océano, pero todo mi cuidado fue innecesario.La arena siguió absolutamente lisa y suave inclinándose con cuidado hacia Edward. Me abrí paso entre la corriente ingrávida hasta estar a su lado y luego coloqué ligeramente mi mano sobre la suya, que descansaba sobre el agua.-“Precioso”. Dije alzando la vista hacia la luna.-“Está bien”, Contestó sin impresionarse. Se giró lentamente para mirarme a la cara. Pequeñas olas rompieron su movimiento contra mi piel. Sus ojos parecían de plata en su cara de hielo coloreada. Él torció su mano tanto como pudo para que nuestros dedos pudieran tocarse bajo la superficie del agua. Su piel estaba lo suficientemente caliente para que la mía no se erizara.-... Pero yo no usaría la palabra “precioso”. –continuó él- No al menos permaneciendo tu aquí.Me medio reí y levanté la mano que tenía libre – que ahora mismo no temblaba- y la coloqué sobre su corazón. Blanco sobre blanco, hacíamos juego al menos por una vez. Él se estremeció. Su aliento era áspero ahora.-“Prometí que...” –susurró de repente tenso- “Si ... si hago algo mal, Si te hiciera daño, debes decirmelo inmediatamente ".Asentí solemnemente, fijando mis ojos en los suyos. Dí otro paso a través de las olas y apoyé mi cabeza contra su torso.-No tengas miedo –murmuré-. Nos pertenecemos mutuamente.Me abrumé bruscamente por la verdad de mis propias palabras. Este momento era tan perfecto que no habia manera de dudarlo.Sus brazos me rodearon sosteniéndome contra él: el verano y el invierno; lo que hizo que sintiera que cada uno de mis nervios fueran como un cable vivo.-”Para siempre” –dijo- empujándome con ciudado hacia las profundidades del agua.

El sol, caliente sobre la desnudez de mi espalda, me despertó por la mañana. Muy tarde en la mañana, quizá era tarde, no estaba segura.Todo, sin tomar en cuenta la hora, estaba claro; sabía perfectamente donde estaba – el cuarto brillante con la super cama blanca, con los brillantes rayos del sol atravesando las puertas abiertas. La red sobre la cama suavizando el resplandor.No abrí los ojos. Estaba demasiado feliz como para cambiar algo, sin importar lo pequeño que fuera. Los únicos sonidos eran las olas afuera, nuestra respiración, el latido de mi corazón…Estaba cómoda, aún con el sol quemante. Su piel fría era el antídoto perfecto al calor. Descansando sobre su pecho, sus brazos a mi alrededor, se sentía tan bien y natural. Me pregunté por qué había entrado en pánico la noche anterior. Mis miedos parecían tontos ahora.Sus dedos trazaban suavemente el camino de mi espalda, y supe que él sabía que estaba despierta. Pero mantuve los ojos cerrados y apreté mis brazos sobre su cuello, tratando de acercarme más a él.No habló; sus dedos se movían de arriba abajo en mi espalda, apenas rozando mientras trazaba patrones sobre mi piel.Yo habría estado feliz de quedarme ahí por siempre, para nunca tener que interrumpir este momento, pero mi cuerpo tenía otra idea. Reí por mi impaciente estómago. Parecía algo prosaico estar hambrienta después de todo lo que había pasado la noche anterior. Era como pisar la tierra de nuevo después de estar en el cielo.“Qué es lo chistoso?” murmuró, aún acariciando mi espalda. El sonido de su voz, seria y profunda, trajo a mi mente imágenes de la noche anterior, y sentí como el color llenaba mi cara y cuello.Para responder su pregunta, mi estómago gruñó. Reí de nuevo. “No se puede escapar de ser humana por mucho tiempo.”Esperé, pero no rió conmigo. Lentamente, haciéndose camino entre las muchas capas de éxtasis que nublaban mi cabeza, me dí cuenta que la atmósfera era muy diferente fuera de mi propia esfera de felicidad.Abrí los ojos; la primera cosa que vi fue su pálida y casi plateada piel de la garganta, el arco de su mentón sobre mi cara. Su mandíbula estaba tensa. Me recargué sobre un codo para poder verlo de cerca. Él estaba viendo hacia el dosel de la cama y mientras no volteaba a verme, estudié su postura. Su expresión fue un shock – envió dolores físicos a través de mi cuerpo.“Edward” le dije, un sonido extraño salió de mi garganta. “Qué es esto? Que pasa?”“Tienes que preguntarlo?” Su voz era dura, cínica.Mi primer instinto, el producto de una vida llena de inseguridades, fue preguntarme que había hecho mal. Pensé en todo lo que había pasado, pero no pude encontrar un solo momento amargo. Todo había sido más fácil de lo que esperaba; encajábamos perfecto, como un rompecabezas hecho para eso. Esto me había dado una satisfacción en secreto – éramos compatibles físicamente, así como lo éramos en lo demás. Fuego y Hielo, existiendo de alguna forma, sin destruirse entre sí. Una prueba más de que yo le pertenecía.No podía pensar en nada que lo hubiera puesto así – tan frío y severo. De qué me había perdido?Su dedo suavizó las líneas de preocupación en mi frente.“En qué piensas?” susurró“Estás molesto. No lo entiendo. Acaso hice…?” no pude terminar.Sus ojos se ajustaron un poco. “Qué tan lastimada estás, Bella? Dime la verdad – no trates de minimizarlo.”“Lastimada?” repetí; mi voz se oyó más fuerte de lo normal porque me tomó por sorpresa.Levantó una ceja, sus labios pegados formando una pequeña línea.Hice un chequeo rápido, estiré mi cuerpo, tensando y flexionando mis músculos. Sentí un poco de dolor, hinchazón, también, era verdad, pero básicamente tenía la sensación de que mis huesos se habían desprendido de mis articulaciones y que me había convertido en gelatina. Pero no era una sensación desagradable.Y entonces me molesté, porque él estaba satanizando la más perfecta de todas las mañanas con sus conjeturas pesimistas.“Porqué sacaste esa conclusión? Nunca he estado mejor de lo que estoy ahora”Sus ojos se cerraron “Detén esto”“Detener que?”“Deja de actuar como si no fuera el monstruo que accedió a esto”“Edward!” susurré, realmente molesta ahora. Estaba tratando de quitarme un alegre recuerdo y reemplazarlo con algo oscuro, manchándolo. “Nunca digas eso de nuevo”Él abrió sus ojos, parecía que no quería verme.“Mírate Bella. Y luego me dices si no soy un monstruo”Herida, sorprendida, seguí sus instrucciones sin pensar y me espanté.Qué me había pasado? No tenía sentido ver toda esa nieve peluda colgando de mi piel. Sacudí la cabeza y una cascada blanca cayó de mi cabello.Tomé entre mis dedos la suave nieve. Era una pieza caída.“Porqué estoy cubierta en plumas?” Pregunté confundida.El exhaló impacientemente. “Mordí una almohada. O dos. Pero eso no es de lo que hablo.”“Mordiste una almohada? Por qué?”“Mira, Bella!” él casi gritaba. Tomó mi mano delicadamente – y la estiró. “Mira eso”Esta vez, entendí lo que me decía.Bajo la lluvia de almohadas, grandes moretones comenzaban a notarse sobre la piel de mi brazo. Mis ojos siguieron el rastro que hacían hasta mi hombro, y sobre las costillas. Hundí un dedo sobre un moretón, para verlo desaparecer un segundo y reaparecer un instante después. Molestó un poco.Delicadamente, Edward colocó su mano sobre los moretones de mi brazo, uno a la vez, uniendo sus largos dedos en los patrones.“Oh” dijeTraté de recordar esto – el dolor – pero no pude. No pude pensar en un solo momento en que sus abrazos fueran tan fuertes, o sus manos duras contra mí. Solo podía recordar que quería que me abrazara más fuerte y estar agradecida cuando lo hacía…“Lo… siento tanto, Bella”. Susurró mientras veía los moretones. “Sabía bien que esto pasaría. No debí –“ Hizo un sonido apagado, revolviéndose en lo profundo de su garganta. “Estoy más apenado de lo que podría expresar.”Puso un brazo sobre su cara y se quedó completamente quieto.Me senté por un momento, en total shock, tratando de calmar –ahora que entendía – su miseria. Era tan diferente a como yo me sentía que me costaba procesarlo.El impacto se desvaneció rápidamente, dejando nada en su ausencia. Vacio. Mi mente estaba en blanco. No podía pensar en que hacer o que decir. Como le podría explicar en la forma correcta? Como podría hacerlo tan feliz como yo lo era – o como había estado, un momento antes?Tomé su brazo y no respondió. Envolví mis dedos alrededor de su muñeca y traté de quitar su brazo de la cara, pero pude haber tratado de mover una estatua porque así lo sentí.“Edward”No se movió.“Edward?”Nada. Entonces, sería un monólogo.“Lo siento tanto, Edward. Estoy… ni siquiera puedo decírtelo. Estoy tan feliz. Eso no es suficiente. No te molestes. No lo hagas. Estoy realmente b- ““No digas la palabra “bien””. Su voz era fría como hielo. “Si valoras mi salud, no digas que estás bien”“Pero lo estoy” susurré“Bella” como si pudiera llorar. “No”“No. No tú, Edward!”El movió su brazo; sus ojos dorados me veían desconcertados.“No lo arruines” le dije. “Estoy. Muy. Feliz”“Ya lo he arruinado” murmuró“Deja eso!” ordenéEscuché sus dientes chocar de furia.“Ugh!” gruñí. “Por qué no es posible que leas mi mente? Es muy inconveniente ser una muda mental!”Sus ojos se estrecharon un poco, distraídos a pesar de si mismo.“Eso es nuevo. Te encanta que no sea capaz de leer tu mente.”“No hoy”Me miró fijamente. “Por qué?”Solté mis manos en frustración, sintiendo un ardor en mi hombro que ignoré. Mis palmas cayeron contra su pecho con un golpe seco. “Porque todo este berrinche sería innecesario si pudieras ver como me siento ahora! O hace 5 minutos. Estaba muy feliz. Total y completamente fuera de este mundo. Ahora- bueno, estoy muy enojada”“Deberías estarlo”“Pues lo estoy. Te hace sentir mejor?”Exhaló. “No, no creo que haya nada que me haga sentir mejor”“Eso” dije “Eso es por lo que estoy molesta. Estás matando mi alegría, Edward”Dio vuelta a los ojos y sacudió la cabeza.Tomé una bocanada de aire. Comenzaba a sentir las molestias ahora, pero no estaba tan mal. Era algo así como cuando levanté pesas. Lo había hecho con Renée durante una de sus etapas obsesivas. Levanté 65 veces con 5 kilos en cada mano. No podía caminar al dia siguiente. Esto no se sentía ni la mitad de mal.Tragué mi irritación y traté de suavizar la voz. “Sabíamos que iba a ser difícil. Pensé que ya lo sabías. Y entonces – bueno, fue mucho más fácil de lo que pensé. Y esto no es nada.” Señalé con mis dedos sobre mi brazo. “Creo que para ser la primera vez, sin saber que nos esperaba, lo hicimos increíble. Con un poco de práctica – “Puso la cara tan lívida que tuve que dejar de hablar.“Saberlo? Esperabas esto Bella? Pensabas que te lastimaría? Pensabas que sería peor? Consideras este experimento un triunfo porque puedes caminar aún? Sin huesos rotos – eso significa una victoria?”Esperé, dejando que dijera todo. Entonces esperé más mientras su respiración se calmaba. Cuando sus ojos se habían normalizado, pregunté, hablando con poca precisión.“No sé que esperaba – pero definitivamente no creí que fuera tan … tan… tan increíble como fue.” Mi voz se volvió un susurro, mis ojos se movieron de su cara a mis manos. “Quiero decir, no sé como fue para ti, pero eso fue para mí.”Un dedo frio levantó mi mandíbula.“Es eso de lo que estás preocupada?” preguntó a través de sus dientes. “Que no haya disfrutado?”Mis ojos no se levantaron. “Sé que no es lo mismo. No eres humano. Solo trataba de explicarte que, para un humano, bueno, no puedo imaginar que la vida pueda dar algo mejor que esto”Se quedó callado por un largo rato, hasta que finalmente, tuve que verlo. Su cara se había suavizado, pensativo.“Parece que tengo muchas cosas de las cuales disculparme” Hundió el entrecejo. “Nunca creí que pensarías que todo esto que siento significa que anoche no fue… bueno, la mejor noche de mi existencia. Pero no quería pensarlo así, no cuando tu fuiste…”Mis labios se torcieron un poco. “De verdad? La mejor de tu vida?” pregunté apenada.Tomó mi cara entre sus manos, aún pensativo. “Hablé con Carlisle después de que tu y yo hicimos el pacto, esperando en que pudieras ayudarme. Por supuesto, me advirtió que podía ser muy peligroso para ti” Una sombra cruzó su cara. “El tenía fé en mi – fé que no merezco”Comencé a protestar, y el puso dos dedos sobre mis labios antes de poder continuar.“También le pregunté que debería esperar. No sabía como sería para mí… yo siendo vampiro.” Sonrió levemente. “Carlisle me dijo que era algo muy poderoso, como nada en el mundo. Me dijo que el amor físico era algo que no debía tomar a la ligera. Con nuestras raros cambios de temperamento, emociones fuertes pueden alterarnos de forma permanente. Pero me dijo también que no necesitaba preocuparme por esa parte – tu ya me habías cambiado completamente.” Esta vez, su sonrisa era genuina.“Hablé con mis hermanos también. Ellos me dijeron que era un gran placer. Detrás únicamente de tomar sangre humana.” Una línea se formó en su frente. “Pero yo he probado tu sangre, y no existe sangre más potente que eso… No creo que estén equivocados, realmente. Solo que es diferente para nosotros. Algo más”“Fue más. Lo fue todo”“Eso no cambia el hecho de que estuvo mal. Aún cuando sea posible que te sientas as픓Qué significa eso? Crees que estoy inventando todo? Por qué?”“Para calmar mi culpa. No puedo ignorar la evidencia Bella. O tu historia, cuando antes ya has hecho cosas para hacerme sentir mejor”Tomé su mentón y lo acerqué a mí, de forma que nuestras caras estaban a centímetros. “Escuchame Edward Cullen. No estoy inventando nada por ti, de acuerdo? Ni siquiera sabía que tenía que haber una razón para hacerte sentir mejor hasta que empezaste a ser miserable. Nunca he estado más feliz en mi vida – No estuve así de feliz cuando decidiste que me amabas más de lo que deseabas matarme, o la primer mañana cuando desperté y estabas ahí esperando por mí…. Ni cuando escuché tu voz en el salón de ballet” – El se estremeció con el recuerdo de mi encuentro con un rastreador, pero no me detuve – “o cuando dijiste “acepto” y me dí cuenta que de alguna forma te tendría para siempre. Esos son recuerdos felices, y esto es mejor que cualquiera de ellos. Así que acostúmbrate.”Él tocó la línea entre mis cejas. “Te estoy haciendo infeliz ahora. No quiero q se as픓Entonces no seas infeliz. Es lo único que está mal aquí”Sus ojos se entrecerraron, tomó un gran respiro y asintió. “Tienes razón. El pasado es pasado y no puedo hacer nada para cambiarlo. No tiene sentido dejar que mi mal humor te amargue la vida. Hare lo posible por hacerte feliz ahora”Examiné su cara con desconfianza, y él me correspondió con una sonrisa serena.“Lo que sea que me haga feliz?”Mi estómago rugió al mismo tiempo de preguntar.“Tienes hambre” dijo rápidamente. Se salió agilmented e la cama, dejando un camino de plumas a su paso. Lo que me recordó.“Entonces, por qué exactamente decidiste destruir las almohadas de Esme?” Pregunté, sentándome y sacudiendo plumas de mi cabello.El ya tenía puestos un par de pantalones kaki, y estaba parado en la puerta, acomodando su cabello, quitando las plumas.“No sé si decidí hacer algo anoche” murmuró “Simplemente fuimos afortunados de que hayan sido las almohadas y no tu” Inhaló profundamente y sacudió la cabeza, como si quisiera sacarse un pensamiento malo. Una auténtica sonrisa se dibujó en su cara, pero supuse que había sido un gran esfuerzo para él.Me deslicé cuidadosamente de la cama y me estiré de nuevo, más consciente ahora, del dolor e inflamación. Lo escuché carraspear. Se dio la vuelta, con sus manos en puños.“Luzco tan mal?” pregunté, tratando de amenizar el ambiente. Sostuvo la respiración y siguió sin voltear, probablemente para esconder la expresión en su rostro. Caminé hacia el baño para checarme.Definitivamente había empeorado. Había una ligera mancha en mi mejilla, y mis labios estaban inflamados, pero por otra cosa, mi cara estaba bien. El resto de mi cuerpo estaba decorado con parches azulados y morados. Me concentré en los moretones que eran más difíciles de ocultar – mis brazos, mis hombros. Pero no eran tan malos. La piel se repone rápidamente. Para el momento en que un moretón aparecía yo ya me había olvidado cómo se había formado. Por supuesto, estos apenas estaban en desarrollo. Se verían peor mañana. Eso no haría las cosas más sencillas.Miré mi cabello, y después gruñí.“Bella?” El estaba detrás de mí en cuanto hice el sonido.“Nunca podré quitarme esto del cabello” Apunté hacia mi cabeza, con lo que parecía un nido de pájaros. Comencé a jalonear las plumas.“Deberías preocuparte por tu cabello” se quejó, pero se puso detrás mio, quitándo las plumas más rápidamente.“Cómo te contuviste de reírte? Me veo ridícula”No contestó; se mantenía quitando las plumas. Y sabía la respuesta de inmediato – no había anda que pudiera parecerle gracioso de esto.“No va a funcionar” Suspiré después de un minutos “Está enredado. Tendré que lavarlo” Y me dí la vuelta, colocando mis brazos en su cintura. “Quieres ayudarme?”“Mejor buscaré comida para ti” Dijo en una voz calmada, y gentilmente se desprendió de mis brazos. Suspiré mientras desaparecía, moviéndose rápidamente.Parecía que mi luna de miel había terminado. Eso me hizo un nudo en la garganta.Cuando estuve libre de plumas y vestida con un vestido blanco nuevo de algodón que cubría la mayor parte de los moretones, caminé descalza hacia donde me dirigía el olor de los huevos, tocinos y queso cheddar.Edward estaba parando frente a la estufa de acero inoxidable, cocinando un omelet bajo la fina luz azulada del lugar. El olor a comida me invadió. Me creí capaz de comerme todo el plato e incluso el sartén; mi estómago reclamó.“Aquí está” me dijo. Se dio la vuelta con una sonrisa en su cara y colocó el plato en una pequeña mesa.Me senté en una de las sillas de metal, oliendo los huevos calientes. Quemaron mi gargante, pero no me importó.Se sentó frente a mí. “No te estoy alimentando bien”Tragué y le recordé “Estaba dormida, y esto está realmente bueno, por cierto. Impresionante viniendo de alguien que no come”“Food Network” me dijo, regalándome la sonrisa torcida que era mi favorita.Estaba feliz de verlo, feliz de que se viera un poco más normal.“Le pedí a unas personas que vinieran a limpiar la cocina. Por primera vez en este lugar. Creo que les pediré que limpien las plumas también” El se distrajo, su mirada fija en un espacio sobre mi cabeza. No respondí, tratando de evitar decir algo más que pudiera molestarlo de nuevo.Comí todo, aún cuando había comida suficiente para dos.“Gracias” le dije. Me recosté sobre la mesa para besarlo. Me besó automáticamente y repentinamente se alejó de mí.Apreté mis dientes, y la pregunta que quería hacer antes, salió de mí, sonando como una acusación “No me volverás a tocarme mientras estemos aquí verdad?”Dudó, entonces con una breve sonrisa levantó su mano y acarició mi mejilla. Sus dedos pasaban suavemente sobre mi piel, y no pude evitar colocar mi cara en su palma.“Sabes que esto no es lo que me refiero”Suspiró y dejó caer su mano. “Lo sé. Y estás en lo cierto.” Pausó, levantando su mentón ligeramente. Y entonces habló de nuevo con convicción.
“No haré el amor contigo hasta que te hayas transformado. No volveré a lastimarte”

amanecer 4° parte

LA BODA FLUIA EN LA FIESTA DE RECEPCION sin problemas- prueba de la planificación impecable de Alice. Estaba el crepúsculo sobre el río, la ceremonia duró exactamente la cantidad de tiempo, permitiendo establecer el crepúsculo detrás de los árboles. Las luces en los árboles como Edward, me condujo a través de la puerta trasera de vidrio, con el resplandor de flores blancas. Hubo otras diez mil flores allí, que actuaban como una fragante, aireado desde la tienda hasta más de la pista de baile, creado en el césped bajo dos de los antiguos cedros.Las cosas se pusieron lentas, relajado como la suave noche rodeado Agosto nosotros. La pequeña multitud de propagación a cabo, bajo el suave brillo de las luces, y que fueron recibidos de nuevo por los amigos que sólo nos abrazó. Hubo tiempo para hablar ahora, para reír."felicidades, chicos", nos dijo Seth, de atenuación elegante y con su cabeza bajo el borde de una guirnalda de flores. Su madre, Sue, con mallas por su lado, mirando a los huéspedes cautelosos con intensidad. Su rostro era delgado y fuerte y de expresión que fue acentuada por su corto, peinado severo, que fue tan corto como el de su hija Leah—Me pregunto si ella le había cortado la misma manera en una muestra de solidaridad. Billy Black, al otro lado de Seth, no estaba tan tenso como Sue.Cuando miré al padre de Jacob, me sentí como si viera a dos personas, en vez de un padre. Sin embargo, solo era un hombre viejo en la silla de ruedas alineadas con el rostro y una sonrisa blanca que miró todo el mundo. Y, aparte de lo que aparentaba, era el descendiente directo de una larga línea de gran alcance, mágicos jefes, envuelta por la autoridad que había nacido de el y sus antepasados.A pesar de que la ausencia de magia en él -omiten en su generación-, Billy sigue siendo una parte del poder y la leyenda que contiene su familia. Esa magia no fluyó directamente a través de él. Se fluía a través de su hijo, el heredero de la magia, que se ha convertido en su orgullo. En su izquierda Sam Uley, que estaba para actuar como el jefe de leyendas y magia ahora…Billy parecía extrañamente a gusto teniendo en cuenta el evento de la boda—sus ojos negros brillaban como si hubiera recibido sólo una buena noticia. Me impresionó por su compostura. Esta boda debe haber parecido una cosa muy mala, lo peor que podría suceder al hijo de Billy.Yo sabía que no era fácil para él limitar sus sentimientos, teniendo en cuenta el desafío de este evento que anunció a los antiguos tratados entre los Cullens y la Quileutes—el tratado que prohíbe la Culles la creación de otro vampiro. Los lobos sabían que una infracción estaba llegando, pero los Cullens no tenían ni idea de cómo reaccionaría. Antes de la alianza, que habría significado inmediato en ataque. Una guerra. Pero ahora que ellos conocían mejor nuestra historia, ¿habría perdón?Como en respuesta a ese pensamiento, Seth inclino la cabeza hacia Edward, con los brazos extendidos para abrazarle. Edward devolvió el abrazo con su brazo libre.Vi Sue delicadamente estremecerse."Es bueno ver, que las cosas funcionan para ti" dijo Seth. "Estoy feliz por ti"."Gracias, Seth. Eso significa mucho para mí.” Dijo Edward apartándose de Seth y esperado a Sue y Billy. "Gracias también. Por dejar venir a Seth. Por apoyar a Bella el día de hoy.”"Eres bienvenido", dijo Billy en su profundidad, grave su voz, y me sorprendió el optimismo en su tono. Tal vez una tregua puede ser más fuerte que el horizonte.La formación de una pequeña fila, hizo que Seth se despidiera y Billy fuera en ruedas hacia la comida. Sue manteniendo, por una parte, a cada uno de ellos.A continuación llegó Ángela y Ben fueron al lado de la demanda, seguidos por los padres de Ángela y luego Mike y Jessica—que fueron, para mi sorpresa, a la celebración de la mano. Yo no había oído que estaban juntos de nuevo. Eso fue bonito.Detrás de mis amigos humanos, estaban los que serian mis nuevos primos, el clan Denali. Me di cuenta de que estaba celebrando mi aliento como el vampiro frente—Tanya, asumí el olor a fresa en su tinte rubio de rizos— llegado para abrazar Edward.Junto a ella, otros tres vampiros de ojos color oro. Para mí con curiosidad abierta, eran hermosos. Una mujer con el cabello rubio pálido, recto como maíz seda. Junto a ella estaban un hombre y una mujer de pelo negro, con un toque de oliva de un tono elegante.Y ellos fueron los cuatro, el motivo que hizo mi estómago sentirse herido.Tanya se mantenía con Edward."Ah, Edward", dijo, "te he extrañado".Edward le abrazo, colocando su mano ligeramente sobre su hombro y la intensificación de la espalda, para obtener un mejor aspecto a ella. "Ha sido demasiado tiempo, Tanya. Te ves muy bien""¿Así que...?""Quiero presentarles a mi esposa." Fue en ese momento en que Edward dijo esa palabra y lo considere desde ahí que era oficialmente cierto, pareció como si explotara con satisfacción diciéndolo de esa manera y en ese momento. Los Denalis rieron ligeramente en respuesta. "Tanya, esta es mi Bella".Tanya era tan hermosa como en mis peores pesadillas había predicho. Ella tenía ojos puestos en mí con una mirada que era mucho más especulativa de lo que era su dimisión y, a continuación, llegó a tener en mi mano."Bienvenida a la familia, Bella". Ella sonrió. "Nos consideramos familia extensa de Carlisle y me siento parte de ella, siento lo de Irina, reciente incidente cuando no se comportan como tales. Tenemos que han cumplido con usted antes. ¿Puede usted perdonar a nosotros? "Por supuesto," dije sonrojándome. "Estoy encantada de conocerle"."Los Cullen son muy unidos y ahora el número se incrementa. Tal vez sea hora de nuestro turno eh, Kate?"Es bueno mantener vivo el sueño," dijo Kate rolando sus ojos de oro. Ella tomó mi mano sobre la de Tanya y la apretó suavemente. "Bienvenida, Bella".La mujer morena puso su mano en la parte superior de Kate."Soy Carmen, este es Eleazar. Estamos todos muy contentos por que finalmente están juntos.”"Yo-Yo tambien" Tartamudeé.Había gente esperando detrás de Tanya - Charlie adjunto, Mark, y su esposa. Sus ojos se volvieron enormes ya que les toco detras del Clan Denali"Sera bueno conocer a los demás más tarde. ¡Vamos a tener mucho tiempo para eso! Tanya reía con Carmen y entonces su familia se trasladó al comedor.Todas las tradiciones estándar se mantuvieron. Estaba cegada por los flashes cuando sujetábamos el cuchillo sobre el gran y majestuoso pastel, pensé, que era algo increíble para nuestro grupo íntimo de familiares y amigos. Al terminar de cortar la torta Edward y yo estamos empujando trozos de pastel a los invitados: Edward tragó su parte con incredulidad. A la hora de aventar el ramo, lo tire con habilidad atípica, justo en las sorprendidas manos de Angela. Emmett y Jasper aullaban con risa hacia mi, mientras que Edward me quitaba liga prestada de Alice—que bamboleo hasta llegar a mi tobillo—muy cuidadosamente con sus dientes. Con un rápido guiño hacía mí, él disparó la liga directamente a la cara de Mike Newton.Y cuando la música empezó, Edward me tiró en sus brazos para la primera danza habitual; me fui voluntariamente, a pesar de mi miedo a bailar—especialmente bailar frente a una audiencia—solo feliz por tenerlo sosteniéndome. El hizo todo el trabajo, y yo sin esfuerzo bajo el resplandor de un dosel de luces brillantes y los destellos de las cámaras, me dejé llevar."¿Disfruta de la fiesta, la señora Cullen?” Él susurró en mi oído.Yo me reí. "Esto va a tardar solo un rato", me recordó con su voz exuberante, apoyando sus labios en los míos y besándome mientras bailábamos. Cientos de cámaras hacían clic febrilmente.La música había cambiado y Charlie aprovechó para tomar a Edward del hombro y pedir que le dejara bailar conmigo, Edward acepto.No fue casi tan fácil bailar con Charlie. Él no era mejor de lo que yo era, por lo que tuve que desplazarme con seguridad de un lado a otro en una pequeña plaza de formación. Edward y Esme bailaban como un hilar que nos rodeaba, como Fred Astaire y Ginger Rogers."Voy a extrañarte en casa, Bella. Voy a estar solo.” dijo Charlie.Hable a través de un nudo en la garganta, tratando de hacer una broma sobre esto. “Me siento horrible, dejando que tu cocines—Es prácticamente negligencia criminal. Deberías arrestarme.”El sonrió. “Supongo que puedo sobrevivir a la comida. Solo llámame cuando puedas.”“Lo prometo”Pareció como si bailara con todos. Era bueno ver a todos mis viejos amigos, pero realmente quería estar con Edward más que con alguien más. Estaba feliz cuando finalmente termino, solo después de medio minuto comenzó otro nuevo baile.“¿Aun no te gusta Mike, eh?” comente ya que Edward me alejo de el.“No cuando tengo que escuchar sus pensamientos. Tiene suerte de que no lo haya echado. Por supuesto.”“Si, claro.”“¿Alguna ves piensas verte a ti misma??”“Um. No, supongo que no. ¿Por qué?”“Entonces supongo que no te das cuenta totalmente, de lo angustiosamente hermosa que estas esta noche. No estoy sorprendido por la dificultad que tiene Mike con los pensamientos impropios acerca de una mujer casada. Estoy decepcionado que Alice no te forzó a mirarte al espejo.”“Tu eres muy parcial, lo sabes”Él suspiró y luego hizo una pausa y me giró para afrontar la casa. La pared de cristal reflejó la fiesta de atrás como un espejo largo. Edward señalo a la pareja en el espejo directamente a través de nosotros.“¿Soy parcial?”Solo logre vislumbrar un pedazo del reflejo de Edward—un perfecto duplicado de su rostro perfecto— con una hermosa morena a su lado. Su piel era una crema y rosas, sus ojos eran enormes con entusiasmo y enmarcados por sus gruesas pestañas. El vestido de un blanco brillante era estrecho, con un corte que resaltaba su fihura de una forma elegante y agraciada—mientras me mantenía inmóvil, al menosAntes de pudiera parpadear y la belleza se volteara hacia mi, Edward de repente se puso rígido y se volvió automáticamente hacia la dirección contraria, como si alguien le hubiera llamado.De repente, sonrió una brillante sonrisa.“¿Qué pasa?” pregunte.“Un regalo de bodas sorpresa.”“¿Huh?”El no respondió; solo empezó a bailar de nuevo, llevándome al lado contrario al que nos habíamos dirigido antes, lejos de las luces y luego entrando en las profundidades de la noche al límite de la luminosa pista de baile.El no paro hasta que encontramos el lado oscuro de un enorme cedro. Entonces Edward miro directamente en la oscuridad de las sombras.“Gracias” Edward lo dijo hacia la oscuridad. “Esto es muy… amable de tu parte.”“Amable es mi segundo nombre,” una familiar voz tosca respondió desde la negra noche. “¿Interrumpo?”Mi mano voló hasta mi garganta, y si Edward estuviera sosteniéndome probablemente hubiera colapsado.“¡Jacob!” sonreí tan pronto como pude respirar “¡Jacob!”“Por aquí, Bella.”Me tropecé con el sonido de su voz. Edward mantenido su agarre bajo mi codo hasta que otra serie de fuertes manos me atraparon en la oscuridad. El calor de de la piel de Jacob me quemada a través de la delgado vestido satinado cuando el me tiro para mantenerme mas cerca. Él no hizo ningún esfuerzo para bailar; solo me abrazo por un momento y enterré mi cara en su pecho. El se inclino hacia abajo para presionar su mejilla en lo alto de mi cabeza.“Rosalie no podrá perdonarme si no le soy su oficial turno en la pista de baile,” murmuro Edward, y super que el nos dejaba, dándome su propio regalo— este momento con Jacob.“Oh, Jacob.” Ahora estaba llorando; no podía decir las palabras claramente. “Gracias.”“Deja de llorar, Bella. Arruinaras tu vestido. Solo soy yo.”“¿Solo? ¡Oh, Jake! Todo es perfecto ahora.”El resoplo. “Si—la fiesta puede comenzar. El mejor hombre finalmente llego.”“Ahora todos a los que amo están aquí.”Senti sus labios cepillando mi cabello. “Lamento llegar tarde, cariño.”“Estoy muy feliz de que hayas llegado”“esa era la idea”Heche una mirada a los invitados pero no pude ver atra vez de los bailarineshacia el lugar donde se había encontrado antes el padre de Jacob, no sabia si seguía ahí.“¿tu padre sabe que estas aquí?”Tan pronto como pregunte, supe que era lo que seguiría- había una sola explicación para la expresión que se dibujo en él después“estoy seguro de que Sam se lo dijo. Iré a verlo cuando… cuando la fiesta termine”“el estará tan alegre de que estés en casa”Jacob se acomodo un poco hacia atrás y se enderezo, coloco una mano sobre mi espalda y agarro mi mano derecha con la otra.Él acerco nuestras manos hacia su pecho; pude sentir los latidos de su corazón debajo de mi palma y pude adivinarque no había colocado mi mano ahí accidentalmente.“no se si puedo pedirte algo mas que tan solo esta pieza”, dijo él y empezó a guiar nuestros movimientos enlentos y pequeños círculos que no seguían el compás de la música que venía de detrás de nosotros. “me encantaría que fuera la mejor”.Nos mecimos al ritmo de los latidos de su corazón que sentía bajo mi mano.“estoy muy alegre de haber venido”, dijo Jacob tranquilamente después de un momento. “no creí que lo estaría”.“Pero es bueno verte…una vez más” no es tan triste como pensé que sería.“no quiero que te sientas triste”“lo sé, y yo no vine esta noche para hacerte sentir culpable”“No-me hace muy feliz que hayas venido.es el mejor regalo que tu pudiste haberme dado.”Jacob sonrió. “que bien por que no había podido deternerme para tener un presente verdadero”Mis ojos se estaban acostumbrando a él y pude ver su cara ahora mas arriba de lo que esperaba. Era posible que él siguiera creciendo? El debería de estar cerca de los 2 metros (y algo) de altura.Era un alivio ver sus facciones habituales después de todo ese tiempo-sus ojos eran profundos yse les dibujaba una sombra debajo de sus desaliñadas cejas negras, sus prominentes pómulos,sus gruesos labios estirados por encima de sus brillantes dientes en la sarcástica sonrisa que tanto lo caracterizaba.Sus ojos se encontraban apretados hacia los bordes-cuidadosos; pude ver que él estaba siendo más cuidadoso esta noche.Hacia todo lo posible por hacerme feliz, para no resbalar y demostrarme cuánto le estaba costando de verdad.Nunca había hecho algo lo suficientemente bueno como para merecer un amigo como Jacob.“¿cuándo decidiste volver?”“¿consciente o inconscientemente?” inhaló profundamente antes de proceder a contestar su propia pregunta.“realmente no lo sé”. Supongo que estuve vagando en vueltas sobre este camino por un buen tiempoy quizá fue por que el comienzo estaba aquí. Pero no estuve seguro hasta esta mañana de que quería recorrerlo.No sabía si sería capaz de hacerlo. Sonrío. No podrías creer que raros son estos sentimientos-caminandoen dos piernas de nuevo. ¡Y ropa! Y es mas chistoso por que lo sientes extraño. No había esperado eso.Estoy fuera de practica con todas las cosas humanas”.Girábamos constantemente.“Hubiera sido una lastima perderme ver que esto te gustaría. Valió la pena hacer el viaje hasta aquí.Te ves increíble, Bella, tan hermosa”.“Alice invirtió mucho tiempo en mí hoy, la oscuridad ayuda mucho”“no es tan oscuro para mi, tu sabes”“ok” sentidos de hombre lobo. Fue tan fácil olvidar todas las cosas que el pudo hacer, parece tan humano. Especialmente ahora mismo.“Te cortaste el cabello,” lo note.“Si. Mas fácil, ya sabes. Pensé que había aprovechar lo mejor de las manos.”“Luce bien.” Menti.El resoplo. “Claro. Lo hice yo mismo, con unas tijeras de cocina oxidadas.”Sonrio ampliamente por un rato, y después su sonrisa se apago. Su expresión se volvió seria. “¿Eres feliz, Bella?”“Si.”“Esta bien.” Sentí que sus brazos se encogieron. “Eso es el asunto principal, supongo.”“¿Cómo te sientes, Jacob? ¿En realidad?”“Estoy bien, Bella, es verdad. Ya sabes que no necesito que te preocupes por mi nunca mas. Deja de fastidiar a Seth.”“No solo lo estoy fastidiando por ti. Me agrada Seth.”“El es un buen chico. Mejor compañía que otros. Te dire, si pudiera librarme de las voces en mi cabeza, al ser un lobo seria perfecto.”Me rei de la manera en que sono. “Si, no puedo mantenerme callada, yo tampoco.”“En tu caso, significaría que estas enferma. Claro, ya sabia que ya estabas enferma.” Bromeo.“Gracias.”La locura es probablemente más fácil de compartir en un paquete mental. Las voces de la gente loca no envían niñeras para estarlos vigilando.”“¿Huh?”“Sam esta allá. Y algunos de los otros. Solo en caso, tu sabes.”“¿En caso de que?”“En caso de que no pueda mantenerte cerca, algo así. In caso de que decida arruinar la fiesta.” El destello una rápida sonrisa a lo que fue probablemente un pensamiento apelando a el. “Pero no estoy aquí para arruinar tu boda, Bella. Estoy aquí para…” El se callo.“Para hacerla perfecta.”“Esa es una orden de arriba.”“Lo bueno es que tu eres alto.”El gimio ante mi mala broma y después suspiro. “Solamente estoy aquí para ser tu amigo. Tu mejor amigo, una vez mas.”“Sam debería darme mas crédito.”“Bueno, tal ves estoy siendo súper sensible. Tal ves ellos estarían aquí de todos modos, para mantener vigilado a Seth. Hay muchos vampiros aquí. Seth no toma eso tan seriamente como debería.”“Seth sabe que el no es ningún peligro. El entiende a los Cullens mejor que Sam.”“Claro, claro.” dijo Jacob, haciendo las paces antes que esto se convirtiera en una pelea.Es tan raro verlo siendo el diplomático.“Lo siento acerca de las voces,” dije. “Desearía que pudiera ser mejor.” En muchas maneras.“No es tan malo. Solo estoy lloriqueando un poco.”“¿Eres… feliz?”“Lo suficientemente cerca. Pero es suficiente acerca de mí. Tu eres la estrella hoy.” Se rio en silencio. “Apuesto a que estas amando esto. Centro de atención.”“Si. No puedo tener suficiente atención.”El se rio y después miro por encima de mi cabeza. Con los labios apretados, él estudió el brillant brillo de la fiesta de recepción, el giro lleno de gracia de los bailarines, los pétalos que revolotean y se caen desde las guirnaldas. Miré con él. Todo Parecía muy distante desde este oscuro y quieto espacio.Casi como si estuviéramos viendo la agitación de una blanca corriente dentro de una esfera de nieve.“se los voy a agradecer mucho” dijo él,” ellos si que saben como organizar una fiesta”.“Alice es una imparable fuerza de la naturaleza”.Él suspiró.” la canción termino. ¿Crees que podrías regalarme otro baile? “¿O te estoy pidiendo demasiado?”Estreche mi mano alrededor de la suya. “puedes pedirme los bailes que tu quieras”Sonrió. Eso sería interesante. Creo que me puedo quedar con dos más. No quiero empezar a hablar.Giramos en otro círculo.Te parece que los utilice para decirte adiós por ahora.Murmuró.Intenté pasar el nudo que se había hecho en mi garganta, pero no pude forzarme a tragarlo.Jacob me observo y frunció el entrecejo. Acercó sus dedos a mi mejilla y con ellos enjugó las lágrimas que estaban ahí.“Tu no deberías de estar llorando, Bella”“todo mundo llora en la bodas”. Dije sopesadamente.“¿esto es lo que quieres, verdad?”“así es”“entonces sonríe”Lo intentare. Él sonrió en respuesta a mi mueca.“Intentaré recordarte justo así. Pretenderé que…“¿Qué prenderás? ¿Qué estoy muerta?”Él apretó los dientes. Estaba luchando consigo mismo- con su decisión de hacer su presencia aquí un regalo y no una sentencia.Pude adivinar que quería decir.“No”. Finalmente respondio. “Pero asi te veo en mi cabeza. Mejilas rosadas. El corazón latiendo. Dos pies izquierdos. Todo eso”Deliberadamente le di un pisotón tan fuerte como pude.Sonrrio. “Esa es mi chica”Empezo a decir otra cosa y después mantuvo la boca cerrada. Luchando contra las palabras que no quería decir.Mi relación con Jacob solia ser fácil. Natural como respirar. Pero desde que Edward regrso a mi vida es una constante tensión. Porque – en los ojos de Jacob- al elegir a Edward, estaba eligiendo una esperanza que era peor que la muerte, o al menos equivalente a ella.“Que es Jake? , solo dimelo. Me puedes decir lo que sea”“Yo… yo no tengo nada que decirte”“Por favor. Escupelo”“Es verdad. No es… es, es una pregunta, es algo que kiero que tu me digas”“Preguntame”Puso resistencia durante un minuto mas y después exhalo. No debería. No importa. Es solo que estoy morbosamente curioso”.Porque lo conocía tan bien, entendí.“no es esta noche Jacob” susurre.Jacob esta mas obsecionado con mi humanidad que Edward. Atesoraba cada uno d los latidos de mi corazón, ya que estaba contados.“Oh” Dijo con alivio. “Oh”Comenzo una nueva canción pero no noto el cambio esta vez.“Cuando?” susurro.“no estoy segura, una semana o dos, tal vez”Su voz cambio, tomo un tono de burla y a la defensiva.“que traes entre manos?”“Es solo que no quería pasar mi luna de miel retorciéndome de dolor”“Como deberías pasarla? Jugando damas jaja”“Muy gracioso”“Estoy bromeando Bells. Pero sinceramente, no veo el punto. No puedes tener una luna de miel d verdad con tu vampiro, por que ir en contra de eso. Llama a las cosas por su nombre. No es la primera vez que lo evitas. Creo que eso es bueno.” Dijo, repentinamente serio. “no te sientas apenada de ello”“No estoy evitando nada.” Dije brusacamente. “ Y si, no puedo tener una verdadera luna de miel. No puedo hacer nada de lo que quiero! Pero no te importa!”Detuvo nuestro dar vueltas en círculos abruptamente. Me pregunte si finalmete se dio cuenta que la música cambio y yo me revolvía la cabeza , pensando en como componer nuesra pequeña riña antes de que nos despidiéramos.Y después sus ojos se ampliaron, como con horror.Que?, jadeo. “Que acabas de decir?”“Acerca de q? …. Jake?, Que pasa?”“A que te refieres? Tener una verdadera luna de miel? Mientras aun eres humana. Estas bromeando? Porque es una broma de mal gusto, Bella”.Lo mire con hostilidad. “Dije pero no te importa. Entonces no es tu problema. No tendría… no tendríamos que estar platicando de esto siquiera. Es privado”Sus enormes manos me tomaron fuertemente por los hombros y recorrieron mis brazos.“OH, Jake, superalo”Me agito.“Bella, has perdido la razón. No puedes ser tan tonta, dime que estas bromeando”Me agito una vez mas. Sus manos, apretadas como torniquetes estaban temblando, mandando vibraciones dentro de mis huesos.“Jake- detente”La oscuridad estaba de pronto atestada.“Quitale las manos de encima” La voz de Edward era fría como el hielo, filosa como una navaja.Detrás de Jacob, había un ligero gruñido, y luego otro que cubria a el primero”“Jake, hermano, alejate!” Oí a Seth Clearwather pedir. “Lo estas perdiendo”Jake parecía tan frio como en realidad estaba, sus ojos anchos del horror y la mirada fija.“La vas a lastimar” susurro Seth. “Dejala ir”“Ahora!” jadeo Edward.Las manos de Jake se dejaron caer a su costado y el repentino fluir de la sangre en mis venas era prácticamente doloroso. Antes pude percibir mas que eso, manos frias remplazaron a las calientes y el aire estaba de pronto zumbaba a traves mi.Parpadee y estaba sobre mis pies, doce pies mas lejos de donde había estado parada. Edward estaba tenso en frente de mi. Había dos enormes lobos entre el y Jacob, pero no parecían agresivos para mi. Solo trataban de evitar la pelea.Y Seth- el Seth desgarbado, de 15 años- tenia sus largos brazos alrededor del cuervo tembloroso de Jacob, tratando de alejarlo. Si Jacob entraba en fase con Seth tan cerca…“Vamos Jake, vámonos”“Te matare” su voz lo asfixiaba de la furia, que pareció mas un susurro. Sus ojos se enfocaron en Edward, ardiendo de furia. “Te matare yo mismo. Lo hare ahora” se estremeció convulsivamenteEl lobo mas grande, el negro, gruño bruscamente.“Seth, quitate de mi camino” bufo Edward.Seth le dio un tirón a Jacob de nuevo. Jake estaba tan desconcertado de furia que Seth lo pudo alejar unos cuantos metros hacia atrás. “No lo hagas Jake. Retrocede. Vamos”Sam- el lobo mas grande, el negro- se le unió a Seth.Puso su enorme cabeza contra en pecho de Jacob y lo empujo.Los tres- Seth jalando, Jake temblando y Sam empujando- desaparecieron rápidamente en la oscuridad.El otro lobo, comenzó después de ellos. No estaba segura, por la débil luz del color d su pelaje – café chocolate. Era Quil entonces?.“Lo siento” le dije al lobo.“Todo esta bien ahora Bella” murmuro Edward.El lobo miro a Edward, su mirada no era amistosa. Edward asintió con la cabeza. El lobo enfadado dio la media vuelta para seguir a los demás, desvaneciéndose como lo hicieron ellos.“Muy bien” Edward se dijo a si mismo y después me miro a mi. “Vamonos”“Pero Jake…”“Sam lo tiene controlado. Se fue”“Edward lo siento, fui estúpida..”“No hiciste nada malo”“Tengo una gran bocota, Porque no solo … no debi dejar que me hiciera eso. En que estaba pensando?”“no te preocupes” solo toco mi cara. Necesitamos volver a la recepción antes de que alguien note nuestra ausencia.”Me quede en shock, tratando de reorientarme a mi misma. ¿Antes de que alguien se entere? ¿Alguien se ha perdido esto?Entonces, pensé acerca de esto, recapitule la confrontación que me había parecido catastrófica que me había reservado, muy tranquila y pequeña entre las sombras.“Dame dos segundos.” Pedi.En mis adentros eran caóticos con pánico y dolor, pero eso no importaba—solo el exterior importaba ahora mismo. Hacer una escena era algo que sabia que tenia que dominar.“¿Mi vestido?”“Luces bien. Ni un cabello fuera de lugar.”Tome dos respiraciones profundas. “Esta bien, vamos.”El puso sus brazos alrededor de mí y me llevo de vuelta a la luz. Cuando pasamos debajo de las brillantes luces, el me hizo girar gentilmente en la pista de baile. Nos mezclamos entre los otros bailarines como si nuestro baile nunca se hubiera interrumpido.Me deslizaba alrededor de los invitados, pero nadie parecia sorprendido o asustado. Solo unos rostros palidos mostraron algún signo de estrés, y lo tomaron bien. Jasper y Emmet estaban en el final de la pista de baile, demasiado cerca. Y supongo que ellos han estado nerviosos durante la confrontación.“Estas—““Estoy bien,” prometi. “No puedo creer lo que hice. ¿Qué hay de malo conmigo?”“Nada esta mal en ti.”Estaba tan contenta de ver a Jacob aquí. Sabeia el sacrificio que el hacia. Y entonces lo aruino, convirtiendo su regalo en un desastre. Debería estar en quarentena.Pero mi idiotez no podría arruinar nada mas esta noche. Lo pondría de esta forma. Lo empujaría en un cajón y lo trataría de trabar para después. Habría tiempo suficiente para arrepentirme por esto, nada de lo que pudiera hacer ahora ayudaría.“se terminó´” dije. “no vamos a pensar de nuevo en esta noche”Esperé rápidamente el apoyo de Edward, pero el permaneció en silencio“¿Edward?”Él cerró sus ojos y tocó su frente con la mía.“Jacob tiene razón”, susurraba. “¿Qué estaba pensando?”“Él no es”. Intenté esconder mi cara de culpabilidad de la vista de todas nuestras amistades.“Jacob es demasiado dado a no ver nada claramente”Él masculló algo muy bajo que sonaba casi como “debería dejar que me matara incluso con el pensamiento…”“¡Basta!”, dije ferozmente. Tomé su cara entre mis manos y espere hasta que abriera sus ojos.“tu y yo es la único que importa. La única cosa sobre la que tienes permitido pensar ahora. ¿Me escuchaste?”“Si”, suspiró.“olvida que Jacob vinó.”Yo puedo hacerlo, yo voy a hacerlo.“por mí. Prométeme que intentarás olvidarlo”Se quedo mirando mis ojos por un momento antes de responder.“te lo prometo”“gracias Edward, no estoy asustada.”“Yo si”, susurraba.“no lo estés.” Respiré profundamente y sonreí. “por cierto, te amo.”Él sonrió un poco a cambio. “es por eso que estamos aqu픓estas acaparando a la novia”, dijo Emmett, acercándose desde detrás del hombro de Edward.“Dejame bailar con mi pequeña hermana. Que esta podría ser mi ultima oportunidad para hacerla sonrojar.”Se rió a carcajadas, tan natural como él siempre es en una atmósfera seria.Resultó que había mucha gente con la que yo no había bailado aún, y eso me dió la oportunidad de componerme. Cuando Edward me reclamó de nuevo, ví que el asunto de Jacob estaba olvidado. Mientras el me envolvía con sus brazos, yo fui capaz de desenterrar la dicha que sentí antes, la certeza de que todo en mi vida estaba en su lugar esta noche. Sonreí y recosté mi cabeza contra su pecho. Sus brazos me apretaron junto a él."Podría acostumbrarme a esto," dije."¿No me digas que has superado tus problemas con el baile?""Bailar no es tan malo - contigo. Pero estaba pensando más en esto," y me apreté contra él aún más fuerte "en nunca tener que dejarte ir""Nunca," prometió, y se inclinó para besarme.Fue un tipo de beso serio, intenso, lento pero edificante...Casi había olvidado donde estaba cuando escuché a Alice gritar, "¡Bella! ¡Ya es la hora!"Sentí un breve destello de irritación con mi nueva hermana por la interrupción.Edward la ignoró; sus labios estaban apretados contra los mios, más apremiantes que antes. Mi corazón empezó a latir locamente y mis manos se pegaron a su cuello de mármol."¿Quieres perder el avión?" preguntó Alice, quien ahora estaba justo a mi lado. "Estoy segura que tendran una encantadora luna de miel acampando en el aeropuerto mientras esperan por otro vuelo."Edward giró su cabeza apenas para murmurar, "Véte, Alice", y entonces volvió a presionar sus labios con los mios."¿Bella, quieres usar ese vestido en el avión?" ella me preguntó.En realidad, yo no estaba prestando mucha atención. En el momento, simplemente no me importaba.Alice gruñó bajó. "Le diré a donde la piensas llevar, Edward. Así que ayúdame, porque se lo diré."Él se quedó inmóvil. Entonces separó su cara de la mia y miró a su hermana preferida. "Eres terriblemente chica para ser tan inmensamente irritante.""Yo no elegí el perfecto vestido para irse de viaje, para que no sea usado." le respondió, tomando mi mano. "Ven conmigo, Bella."Tiré hacia atrás su brazo, estirándome de puntas de pies para besarlo una vez más. Ella tironeó mi brazo impacientemente, alejándome de él. Hubo algunas risas entre los invitados que estaban mirando. Me rendí y dejé que me llevara a la casa vacía.Ella lucía molesta."Perdóname, Alice," me disculpé."No te culpo, Bella." Ella suspiró. "No pareces capaz de ayudarte a ti misma."Me reí de su expresión martirizada, y ella frunció el ceño."Gracias, Alice. Fue la boda más bella que alguien haya tenido," le dije seriamente. "Todo estuvo totalmente bien. Tú eres la mejor, más inteligente y más talentosa hermana en el mundo entero."Eso hizo que desapareciera su enojo; sonrió abiertamente. "Me alegra que te gustara."Renée y Esme estaban esperando escaleras arriba. Las tres rápidamente me tuvieron fuera de mi vestido y dentro del conjunto azul oscuro de Alice. Estuve agradecida cuando alguien me quitó las horquillas del cabello y lo dejó caer por detrás sobre mi espalda estaba ondulado por el peinado, me salvaban de un seguro dolor de cabeza que con seguridad hubiera venido después. Las lágrimas de mi mamá fluían sin ningún descanso.“te llamaré cuando sepa a donde voy,” lo prometo y la abracé en señal de despedida, yo sabía que la luna de mielsecreta probablemente la estaría volviendo loca, mi mamá odia los secretos, al menos que ella sea la que los tiene.“yo te diré pronto si ella está segura,” me dijo Alice adelantandose a mi sonrisa preocupada. Que injusto para mí serla ultima persona en enterarse.“tendrás que visitarme a mi y a Phil muy, muy pronto. Es tu turno de ir al sur- de ver el sol por una vez.” Dijo Renné.“el día de hoy no llovió,” le recordé, intentando evitar su petición.“todo un milagro”“todo esta listo,” dijo Alice. “tus maletas estas en el auto – Jasper siguía llevando cosas.”Ella me hizó hacia atrás de las escaleras cuando Renné venía detrás, incluso en la mitad del trayecto ella me avergonzaba.“te quiero mamá,” le susurre mientras decendiamos “estoy muy alegre de que estés con Phil”. “cuídense el uno al otro”.“yo también te quiero, bella, cariño”“Adiós mamá. Te quiero,” dije de nuevo, sentí un nudo en la garganta.Edward estaba esperando en donde terminaban las escaleras. Tomé la mano que extendió hacia mi, observando la pequeñacantidad de gente que nos esperaba para vernos partir.“papá?” pregunté mientras mis ojos lo buscaban“por acá” Edward murmuró. Y me condujo atra vez de los invitados; ellos hicieron un itinerario para nosotros. Encontramos a Charlie inclinado torpemente contra la pared detrás de todos los demás, parecía tan pequeño como si fuera un niño que se estuviera escondiendo. Las rojas llamas alrededor de sus ojos explicaban el porque.“¡Oh, papa!”Lo abrace alrededor de la cintura, las lagrimas se derramaban de nuevo— estaba llorando mucho esta noche. Me dio unas palmaditas en la espalda.“Vete, ahora. No querrás perder tu avión.”Es muy difícil hablar de amor con Charlie— éramos muy parecidos, siempre revirtiendo la cosas triviales para evitar demostraciones emocionales embarazosas. Pero en este momento no había tiempo para ser timida.“Te quiero para siempre, papa” le dije. “No lo olvides.”“Yo también, Bells. Siempre lo hago, siempre lo hare.”Lo bese en la mejilla y al mismo tiempo el beso la mia.“Llamame” dijo.“Pronto.” Prometi, sabiendo que esto era todo lo que podía prometer. Solo llamadas telefónicas. Mi padre y mi madre podrían no volver a verme otra vez; Yo seria tan diferente, y muy, muy peligrosa.“Ve, entonces.” Dijo bruscamente. “No querras llegar tarde.”Los invitados hicieron otro pasillo para nosotros. Edward me tiró cerca de su lado como hiciéramos nuestro escape.“¿Estas lista?” pregunto.“Lo estoy“ dije, y sabia que era verdad.Todos aplaudieron cuando Edward me beso en la entrada. Entonces el me metió en el carro cuando la tormenta de arroz empezó. La mayor parte la recibimos a la par, pero alguien, probablemente Emmett, los lanzo como si nos aventara un hechizo, me cayeron muchos al ser rebotados por la espalda de Edward.El auto estaba decorado con más flores que formaban serpentinas siguiendo toda su longitud, y largas cintas que estaban atadas a una docena de zapatos, zapatos de diseñador que parecían nuevos, que colgaban del paragolpes.Edward me protegió del arroz mientras me subía, luego él se subió y mientras nos alejábamos a gran velocidad, me asomé por la ventanilla para saludar y grité "Los quiero" al porche, donde mis familias me saludaban también.La última imagen que registré fue una de mis padres. Phil tenía ambos brazos envueltos tiernamente alrededor de Renée. Ella tenía un brazo alrededor de la cintura de él, pero su mano libre tomaba la de Charlie. Tantas clases diferentes de amor, armoniosas en ese momento exacto. Me pareció una imagen muy esperanzadora.Edward apretó mi mano."Te amo," me dijo.Incliné mi cabeza contra su brazo. "Es por eso que estamos aquí," lo cité.El besó mi cabello.Mientras tomábamos la negra autopista y Edward realmente presionaba el acelerador, escuché un sonido sobre el ronroneo del motor, que venía desde el bosque detrás de nosotros. Si yo pude oirlo, él definitivamente pudo hacerlo. Pero él no dijo nada, mientras el sonido lentamente se desvanecía en la distancia. Yo tampoco dije nada.El penetrante y desgarrador aullido se iba haciendo cada vez más imperceptible y luego desapareció completamente.